En el caos del plan de marchitamiento de la ETB, orquestado por su presidente Jorge Castellanos, quienes más han tenido que sufrir son los usuarios. Una señora casi pensionada de la misma empresa contó el calvario que ha padecido en el último año por cuenta de estas políticas.


El 22 de agosto del año pasado, un familiar de ella recibió una propaganda engañosa por parte de un asesor comercial de la ETB llamado Iván René Pasachoa. Le aseguraron que le regalarían tres meses de televisión gratis, más internet y la línea telefónica; es decir, el paquete completo. Ellos ya contaban con televisión.

El plan no era así. Nunca hubo nada gratis y nunca hubo cancelación. En la empresa nadie respondía. Los afectados son una pareja de adultos de avanzada edad. Por eso, nuestra pensionada de la ETB fue la encargada de hacer todo el dispendioso proceso. Comenta que la envían de una sede a la otra y que debe probar con varios funcionarios hasta dar con uno que pueda, si no resolverle, sino que sepa cómo llevar el caso y los procesos.

Al punto que ni los mismos coordinadores de los centros muestran actitud amable para atenderla y le dan indicaciones confusas. La pareja afectada debió recurrir a la Superintendencia de Industria y Comercio, que dio un veredicto a favor eximiéndolos del cobro exagerado. El 27 de julio le quitaron la línea.

Pero el calvario no acaba, aún deben cerrar la cuenta y eliminar el cobro. Nuevamente ningún funcionario responde. Nuestra pensionada tuvo que interponer un recurso de reposición y ahora este en la novena estación de este Viacrucis.  

“La empresa ha sido buena. Pero el único objetivo que tienen es acabarla como sea. Yo trabajé en la ETB hasta el año 2002.  Encontré en este lapso de recorrido que llevo en un año el drama de personas que empezaron con 100 mil pesos, pero ya las cuentas van por 3 o 4 millones de pesos”, comentó.

La situación, a su parecer, es que la ETB ha pensionado al personal competente. Ahora recibe a personas jóvenes por contratos de máximo 3 meses, donde no tienen tiempo para capacitación y menos para conocer los procesos; de ahí que no tengan ni idea de cómo ayudar al usuario y, para complemento, tampoco tienen la actitud.

“La culpa es del señor que manda directamente, no de los trabajadores porque ya vienen con un mando desde la parte interna”, dice nuestra pensionada. La realidad del colapso en el servicio al cliente en la ETB es evidente en cualquier centro, donde las colas son eternas y las malas caras de los usuarios reflejan la falta de respuesta a sus problemáticas.

Esta es una deficiencia de administración, no de la empresa como tal y obedece a un plan de marchitamiento para alejar a los clientes, destruir la imagen y devaluar el precio total de la empresa. Así poder venderla a un empresario que seguro ya Castellanos tiene en mente.

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