Preocupación constante en municipios de Antioquia por falta de agua potable.

Según los datos revelados en el censo 2018 realizado por el DANE, el 13,6 % de la población colombiana hoy no tiene acceso a acueducto.

Pese a que Colombia es el tercer país con la mayor cantidad de fuentes de agua dulce en el mundo, según Global Water Partnership (GWP), las cifras e investigaciones presentadas sobre la calidad del agua que consumen los colombianos es preocupante.

La deforestación, que crece cada año en 260.000 hectáreas; la potrerización, las fallas en el manejo de aguas residuales, la contaminación de ríos y fuentes en todos los niveles, micro y macro; la minería ilegal y aquella que se hace a gran escala sin estricto rigor por las normas ambientales, el desgaste de los glaciares por efectos del cambio climático, entre otros aspectos críticos, han sido las causantes de la falta de agua en los territorios.

En este sentido, el registro del DANE y el último Informe Nacional de Calidad del Agua del Ministerio de Salud muestran un panorama nada alentador. En el país 3,6 millones de personas no tienen acceso a acueducto y 5,6 millones carecen de alcantarillado; al menos 6,2 millones, de 338 municipios en sus cascos urbanos, reciben agua con alto riesgo para la salud y 368.000 se exponen a consumir un líquido con altas concentraciones de bacterias fecales, virus, sustancias químicas y otras, que la hacen no apta para el consumo humano.

Ahora bien, en el campo la situación es más crítica, puesto que las fuentes hídricas cercanas han sido contaminadas por productos tóxicos, que hacen que el líquido no sea apto para el consumo.

Por otro lado, aunque en el departamento de Antioquia, en el área urbana alcanza un 95 % de cubrimiento de agua potable, la situación en la zona rural es alarmante, puesto que más de 87.000 familias campesinas, unas 400.000 personas, no cuentan con agua potable.

Esta grave situación se ha visto reflejada en la subregión de Urabá, en la cual los primeros meses de este año se ha visto afectada por la escasez del recurso hídrico, muestra de ello han sido los municipios de San Juan de Urabá y Arboletes, este último, se quedó sin agua potable desde el 4 de enero, situación que han tratado de subsanar abasteciendo con carro tanques.

Así mismo, la falta de suministro de agua, ha afectado en gran medida a los estudiantes y docentes de las instituciones educativas, ya que sólo se abastece lo necesario para realizar las actividades primordiales.

Según las Secretaria de Educación Municipal, Berly Mejía Miranda, desde el 7 de enero se decretó calamidad pública por el desabastecimiento del agua, “frente a esto hemos adoptado varias medidas, una fue la construcción de una propuesta con todos los directivos docentes de flexibilizar el horario, se recortaron las horas de la jornada de básica secundaria y media, así mismo en la pasada reunión con la subdirectiva magisterial, se acordó que los docentes se iban a ajustar al horario que tenían los estudiantes y que comprendemos la situación que se está viviendo en términos de prestar el servicio educativo”.

Sin embargo, la crisis del agua potable en la zona rural del departamento de Antioquia, sigue siendo deficiente y las instituciones no cuentan con las debidas plantas de tratamiento de agua, lo que ha ocasionado muchas enfermedades en los estudiantes y maestros.

Por otra parte, el municipio de San Juan de Urabá también han sufrido las consecuencias del intenso verano que por estos meses ha azotado a la región, a causa de ello, en la zona urbana hacen racionamientos día por medio.

Frente a la situación de la pandemia del COVID-19 también han suspendido las clases en las Instituciones Educativas de los municipios de Urabá y de alguna manera los estudiantes no sufrirán por agua en la institución educativa, pero, sí en sus hogares, por eso, se le hace el llamado al Gobierno Nacional para que dé una mirada hacia estos pueblos apartados que carecen del líquido y que por años se han mantenido de esta manera.