LA MARCHA DEL HAMBRE: GRAN HAZAÑA DEL MAGISTERIO

.La corrupción dominante en el departamento del Magdalena en el año 1966 fue el impulso que tomaron los maestros para dar inicio el 24 de septiembre del mismo año a La “Marcha del Hambre” culminándola el 21 de octubre en la ciudad de Bogotá.

Fue una de las tareas más difíciles y osadas que realizó el gremio de los docentes del departamento del Magdalena, quienes ya cansados de los vejámenes y atropellos por parte del gobierno nacional, decidieron emprender un viaje caminando de más de 1.600 kilómetros hasta llegar a la capital del país, logrando entablar una conversación con el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo en el Palacio de San Carlos.

La gallardía de más de 86 educadores del Magdalena Grande dio frutos en la década de los 60’s, puesto que mientras iban en marcha hacia Bogotá se les sumaban otros docentes y recibían apoyo de toda la población, alcanzando de esa forma la participación de aproximadamente 800 personas como lo afirma Isbelia Quinto, docente participante de La Marcha del Hambre: “después de una misa campal, salimos más de 500 a 800 maestros que se sumaban a la marcha por las calles y carreteras de Colombia, pero debido al inclemente sol, la lluvia intempestiva y los terrenos pedregosos hicieron que muchos se enfermaran y se retiraran llorando con los pies llenos de ampollas y ensangrentados, sin embargo, logramos que el gobierno se moviera porque los maestros en las carretas movimos a todo el mundo, de todas partes llegaba gente, llegaban periodistas, llegaban aviones, llegaban obsequios para que soportáramos el clima porque nos íbamos a morir al entrar a clima frío siendo costeños.”

Las pocas garantías en sus derechos, las grandes problemáticas con sus salarios y los atropellos que recibían durante meses por las formas de remuneración por los servicios prestados como docentes, fueron algunos de los temas que se pusieron en la mesa.

Los maestros buscaron una solución definitiva a esas problemáticas que parecían ser eternas, después de agotar todos los medios posibles para hacerse notar como los paros, huelgas, toma de espacios públicos y un sinfín de movilizaciones sin resultado positivo alguno.

A partir de ese valeroso acontecimiento, se conmemora el 24 de septiembre como un hecho que marcó la historia no solo de los docentes del Magdalena sino, de todo el magisterio, donde se logró la implementación de una serie de políticas en favor de la educación pública; como la creación de los Fondos Educativos Regionales (FER) y sentó las bases fundamentales para la expedición del Estatuto Docente, logro que se concretó 13 años después con el Decreto Ley 2277 de 1979, norma que avanzó de manera enorme en las garantías de una estabilidad laboral para el gremio docente.