EDUCAR PARA CONOCER, INVESTIGAR Y CONSTRUIR PAZ DESDE EL TERRITORIO ES LA APUESTA DE ESTE DOCENTE QUE ENTENDIÓ LA ESCUELA DEBE SER DE PUERTAS ABIERTAS

Cátedra Santa Rosa de Educación para las Ciudadanías CríticasCátedra Santa Rosa de Educación para las Ciudadanías CríticasCátedra Santa Rosa de Educación para las Ciudadanías CríticasCátedra Santa Rosa de Educación para las Ciudadanías Críticas

Desde las aulas de la Institución Educativa Marco Tobón Mejía, en Santa Rosa de Osos, Jonathan Stiven Piedrahita Úsuga, convirtió la investigación, el reconocimiento del patrimonio y la apropiación del territorio, en herramientas para formar ciudadanos críticos, comprometidos con sus comunidades y capaces de aportar a la construcción de paz.

Porque este docente entendió la educación como una oportunidad para transmitir conocimientos, pero a su vez transformar realidades, despertar inquietudes y sembrar en sus estudiantes el deseo de conocer, investigar y aportar a la sociedad. Ese es el camino que ha decidido recorrer en esta población del norte de Antioquia el profesor Johnathan.

“Mi pasión por la enseñanza va mucho más allá de los contenidos que comparto en el aula”, resalta. Como profesor de Ciencias Sociales, Economía y Ciencias Políticas, este politólogo, magíster en Estudios Políticos y candidato a doctor en Didáctica de la Historia, ha hecho de la educación una apuesta por el pensamiento crítico, la investigación escolar y el reconocimiento de las realidades sociales, ambientales, económicas e históricas que rodean a sus estudiantes.

“Enseñar ciencias sociales no consiste únicamente en estudiar acontecimientos del pasado, comprender conceptos políticos o analizar las dinámicas económicas. Significa, ante todo, ayudar a los niños, niñas y jóvenes a entender el lugar que habitan, reconocer su historia, identificar sus problemáticas y descubrir que también tienen la capacidad de participar en las decisiones que determinan el futuro de sus comunidades”, aclara.

Una cátedra para las ciudadanías críticas

Precisamente de esa convicción nació una experiencia pedagógica que hoy constituye uno de los principales proyectos de su trabajo educativo: la Cátedra Santa Rosa de Educación para las Ciudadanías Críticas, una iniciativa articulada a la Cátedra de la Paz y al énfasis en humanidades de la educación media de su institución.

La propuesta comenzó a tomar forma después de las dificultades que dejó la pandemia, cuando entre 2021 y 2022 el establecimiento educativo registró una disminución significativa de estudiantes en la educación media. “Frente a esta realidad, en compañía de la institución encontré en la innovación curricular y en la contextualización de los aprendizajes una oportunidad para fortalecer la permanencia escolar y ofrecer a los jóvenes una formación más cercana a las necesidades y potencialidades de su territorio”, enfatiza.

Y añade que, “las ciencias sociales dejaron de ser solamente una asignatura para convertirse en una experiencia que invita a caminar, observar, preguntar, investigar y descubrir. La escuela salió de sus aulas para encontrarse con la historia, la naturaleza, las comunidades y las actividades productivas de Santa Rosa de Osos”.

La escuela sale al territorio

A través de recorridos y salidas pedagógicas, los estudiantes han conocido lugares que guardan importantes testimonios de la memoria y el patrimonio municipal. Uno de ellos es la ruta minera entre la vereda Malambo y el corregimiento de Hoyo Rico, donde han podido reconocer vestigios de la minería precolombina y colonial, antiguos molinos de oro y expresiones de la herencia afrocolombiana que hacen parte de la historia de este territorio antioqueño.

La experiencia también los ha llevado hasta las reservas naturales de la vereda Gualacas, entre ellas el Bloque de Niebla, un escenario de gran riqueza ambiental donde los jóvenes pueden observar frailejones, reconocer la biodiversidad, estudiar la presencia de fauna silvestre y comprender la importancia de proteger las fuentes hídricas y los ecosistemas.

A estos recorridos se suman las visitas a experiencias agropecuarias sostenibles, como las desarrolladas en la finca Horizonte, en el sector El Portal, donde los estudiantes conocen alternativas de producción mediante sistemas silvopastoriles que buscan armonizar las actividades económicas con la conservación de los recursos naturales.

Cátedra Santa Rosa de Educación para las Ciudadanías Críticas
“Cada salida representa una oportunidad para aprender de otra manera. Los jóvenes se preparan previamente, estudian los lugares que van a visitar, construyen preguntas, desarrollan guías de observación y, durante los recorridos, registran sus hallazgos mediante herramientas digitales. Posteriormente, organizan y socializan sus aprendizajes a través de plataformas como Padlet y otros recursos tecnológicos, incluida la inteligencia artificial”, expresa.

De esta manera, la investigación se convierte en una práctica cotidiana y los estudiantes dejan de ser simples receptores de información para asumir un papel activo en la construcción del conocimiento. Jonathan los acompaña, orienta sus preguntas y los anima a comprender que cada territorio tiene historias por descubrir, problemáticas por analizar y posibilidades de transformación.

Alianzas y resultados

Pero esta apuesta no se construye en solitario. El docente ha promovido alianzas con la Mesa de Gestión Ambiental Municipal, la Casa de la Juventud, el semillero agroecológico Generación Verde y las familias de la institución, convencido de que la educación adquiere mayor sentido cuando logra establecer vínculos con las comunidades y otros actores del territorio.

En cinco años de desarrollo, cerca de 180 estudiantes de los grados décimo y undécimo han participado en esta experiencia, que ha logrado consolidar más de cuatro grandes salidas pedagógicas y establecer una ruta de trabajo con criterios de organización, seguridad y continuidad institucional.

5
años de experiencia
180
estudiantes participantes
+4
grandes salidas pedagógicas

“Los resultados también se reflejan en el ámbito académico. La institución ha fortalecido su énfasis en humanidades, se ha trabajado por mejorar la permanencia escolar y se ha registrado un incremento sostenido en los desempeños de lectura crítica y competencias ciudadanas en las pruebas Saber”. Sin embargo, para Jonathan existe un resultado que trasciende cualquier indicador: ver cómo sus estudiantes comienzan a reconocerse como protectores y custodios del patrimonio natural y cultural de Santa Rosa de Osos.

Algunos incluso han encontrado en estas experiencias una motivación para proyectar su futuro profesional hacia campos como la ingeniería ambiental, la química y la ingeniería agrícola. “Son jóvenes que empiezan a descubrir que pueden poner sus conocimientos al servicio de las necesidades de su municipio y que el desarrollo de sus comunidades también depende de las decisiones que ellos puedan tomar”.

Reconocimientos

Esta experiencia ha encontrado reconocimiento en diferentes escenarios. En 2023 llegó a la etapa final del Premio al Maestro de la Gobernación de Antioquia, en la categoría de experiencias significativas. En 2024 fue seleccionada para presentar una ponencia en la Bienal de Juventudes e Infancias, en Manizales, y posteriormente recibió reconocimiento y visibilidad académica por parte de la Universidad de Antioquia, que ha destacado sus aportes a la educación para la paz y los escenarios pedagógicos.

Actualmente, mientras continúa su formación doctoral en didáctica de la historia, Jonathan reafirma que investigar también es una manera de enseñar y que la escuela tiene la responsabilidad de formar ciudadanos capaces de comprender las tensiones de su entorno, cuestionar los modelos de desarrollo y participar en la defensa de los bienes comunes.

Un mensaje para los maestros

El profe Jonathan, considera que el mayor logro de esta iniciativa, apunta a un propósito mucho más profundo que los reconocimientos institucionales: “contribuir a la paz territorial mediante la formación de ciudadanos críticos, conscientes de sus potencialidades y comprometidos con la protección de sus ecosistemas, su patrimonio y la dignidad de sus comunidades”.

Su mensaje a los demás maestros y maestras de Antioquia es una invitación a creer en sus propias capacidades, valorar las experiencias que nacen en las aulas y en las comunidades, sistematizarlas y compartirlas. Porque, como él mismo lo plantea, “incluso aquellas iniciativas que parecen pequeñas pueden ampliar las posibilidades de aprender, fortalecer los vínculos comunitarios y abrir nuevos caminos para la transformación social”.

Jonathan Stiven Piedrahita Úsuga representa a esos maestros que entiende que el conocimiento debe tener sentido para la vida y que la escuela no puede permanecer ajena a las realidades de las comunidades.

Galería

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