Buscar:
En Hispania, buscan que la educación sea bilingüe

El inglés, se ha convertido sin duda en el idioma más apetecido para aprender. El querer apostarle a una segunda lengua, ya no es cosa del pasado y por el contrario no solo se ha vuelto necesario, sino querido.

Aunque muchos no lo crean, este idioma que en otros tiempos fue un tormento para muchos estudiantes, hoy es la sensación para muchos de ellos en Hispania, pues desde hace seis años, los estudiantes de la Institución Educativa, Aura María Valencia se dedican a competir por ser el mejor y demostrar todo lo que sus docentes les enseñan.

A través del canto y utilizando recursos del teatro, la creatividad, el histrionismo, la memoria y la técnica, la lúdica y el aprendizaje, se convierten en una fiesta en el parque de este municipio, ubicado al suroeste de Antioquia.

Los alumnos de diferentes grados, tienen que hacer todo lo que esté a su alcance, con el único objetivo de convencer al jurado con argumentos claros en el manejo de este segundo idioma, pues la competencia dejará un ganador. Hoy aquí, es fundamental la actuación, ya no se realiza como en el pasado a través de karaoke, sino que tiene más emoción y esfuerzo.

A cargo de este festival, está el docente de inglés, Juan Felipe Suárez García, él nos cuenta cuál es el objetivo y funcionalidad de este evento: “La idea es que el idioma inglés, pueda ser utilizado por los alumnos en diferentes contextos, salir de las aulas de clase y que puedan autoevaluarse y saber cómo lo están haciendo”.

En este Festival, que cuenta con dos categorías, en la A, se encuentra un grupo de primaria y los grados sexto, séptimo y octavo; entre tanto en la B, los participantes son de los grados noveno, decimo y once. El jurado compuesto por profesores de inglés y expertos en artes escénicas, se encarga de calificar factores como: pronunciación, interpretación, escenografía y creatividad.

Con este festival también se busca la dinamización de la enseñanza en la Institución, y seguir el camino que se han trazado, obtener resultados más favorables en torno al aprendizaje de una segunda lengua. “Nosotros en Hispania estamos muy comprometidos con el bilingüismo. La Administración Municipal también está apoyando todos los esfuerzos y estamos tratando de implementar ciertas políticas que contribuyan a esto”. Desde la Institución Educativa Aura María Valencia, trabajan por lograr que el establecimiento pueda convertirse en un colegio bilingüe y por eso tiene implementadas dos materias en el idioma inglés, en el grado décimo ética y para el grado once, filosofía, esto se traduce en una extensión de horario para la práctica del segundo idioma, buscando que a futuro pueda el inglés, ser transversal para otras materias.

Más de 400 mil millones de pesos para seguir fortaleciendo la alimentación escolar en el país

El Gobierno Nacional aumentó los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE), con el propósito de seguir liderando la revolución alimentaria en los niños, niñas y adolescentes.

Con la estrategia “Hambre Cero”, el presidente de la República, profundizó en el PAE, logrando que los recursos de este programa, pasaran de 1,93 a 2,47 billones de pesos y lograra una cobertura superior al 90% en zonas históricamente excluida, de igual forma, el mandatario de los colombianos, aseguró que la alimentación escolar es una herramienta clave para la justicia social.

Con el aumento de recursos, se busca que desde la Unidad de Alimentos para Aprender (UApA), se profundice a la ciudadanía sobre los avances y transformaciones que el Gobierno Nacional, viene impulsando en el Programa de Alimentación Escolar (PAE), el cual es considerado por el Presidente, como una de las principales herramientas del Gobierno del Cambio para combatir la desnutrición, promover la justicia social y garantizar la permanencia educativa.

Sumado a esto, el Gobierno ha destinado entre el año 2022 y el 2025, $2,47 billones al PAE, superando ampliamente los $1,93 billones invertidos anteriormente. Con lo cual se logra que un aumento del 28 % en pesos constantes respecto a 2020. Con esta inversión, se logró reducir en un  24 % el uso de comida industrializada y aumentó en un 21 % la provisión de alimentos preparados en sitio.

También se logró duplicar la entrega de comida caliente transportada, mejorando la pertinencia nutricional y la calidad del servicio. Actualmente, el PAE distribuye 350 mil toneladas de alimentos al año, cumpliendo con la Ley 2046 de 2020, que exige que al menos el 30 % provenga de pequeños productores y agricultores locales.

Este programa ha logrado ampliar su cobertura y ha priorizado a las poblaciones históricamente excluidas. Entre 2021 y 2024, el PAE creció 4 puntos porcentuales a nivel nacional. En comunidades indígenas y NARP (Negras, Afrodescendientes, Raizales y Palenqueras), el aumento fue de 9 puntos, y en población rural y estudiantes en jornada única, de 4 puntos. Hoy, el 92 % de las sedes con jornada única recibe almuerzo como complemento nutricional, y las comunidades rurales, indígenas y PDET superan el 90 % de cobertura.

Además, se implementó por primera vez una estrategia de entrega de canastas alimentarias durante recesos escolares. Entre 2022 y 2025 se entregaron 2.550.347 canastas en 110 municipios con inseguridad alimentaria, con una inversión de $253.759 millones. Esta medida ha permitido garantizar el acceso a alimentos incluso cuando no hay clases.

A  los recursos entregados al PAE, el Gobierno Nacional también ha logrado inversión en infraestructura educativa, equidad y fortalecimiento, pues entre 2022 y 20225, ha destinado 2.5 billones de pesos en la dotación de 1.400 sedes educativas y la construcción de 868 cocinas y comedores escolares. Además, ha llegado a regiones que históricamente han estado rezagadas y fue así como, La Guajira recibió un incremento del 134 % en inversión, pasando de $79.415 millones a $185.671 millones. En la Orinoquía, el aumento fue del 110 %, en el Litoral Pacífico del 62 %, y en la Amazonía del 61 %.

Pero el Programa de Alimentación Escolar, también debe contar que se dignifica y se fortalece el trabajo, pues se viene trabajando en la formalización de 56.000 manipuladoras de alimentos, garantizando sus derechos laborales, prestaciones sociales y seguridad social, en línea con el Código Sustantivo del Trabajo y la reforma laboral.

Adicionalmente y buscando la normativa adecuada en la alimentación escolar, el Gobierno expidió la Resolución 051 de 2025, que define los estándares técnicos para una alimentación culturalmente pertinente y especial para los niños, niñas y jóvenes de comunidades étnicas. Esta normativa también habilita que organizaciones propias de estas comunidades puedan operar el programa.

También en ese fortalecimiento que se ha logrado del  PAE, se ha buscado la democratización del mismo y que este pueda articularse con actores comunitarios, confederaciones, juntas, asojuntas, buscando una participación consolidada desde los territorios.

Además, desde la Unidad de Alimentos para Aprender (UApA), avanzan en el trabajo de una política pública, con la cual se pueda garantizar una alimentación digna en todas las escuelas y que se cuente con financiación sostenible y cobertura garantizada. Desde el Gobierno Nacional, se asegura que, “el compromiso es claro: ningún estudiante en Colombia debe volver a pasar hambre en su escuela”.

Crisis educativa en el Gabriel Echavarría por inconformidades de estudiantes y docentes.

Lo que está ocurriendo en la Institución Educativa Gabriel Echavarría del municipio de Caldas no es una simple inconformidad pasajera. Es un grito colectivo de estudiantes, docentes y padres de familia que ven cómo la educación pública se desmorona—literalmente—bajo sus pies. Grietas en los techos, cables sueltos, filtraciones de agua, salones improvisados en bibliotecas, labores administrativas que no se cumplen y la ausencia total de una ruta clara de solución por parte de las autoridades encargadas. Y en el centro de la controversia, el rector Carlos Mario Villa.

ADIDA escuchó las voces, contrastó versiones y se encontró con tres relatos diferentes, pero que coinciden en una realidad innegable: el colegio está en crisis.

“Esto no es una escuela, es una casa adaptada a la fuerza”, dice el rector. “Tocamos puertas en la Gobernación, ya hicieron un diagnóstico y dijeron que aquí no hay nada más que hacer: o se compra un nuevo predio o se construye desde cero”. Y aunque afirma haber movido cielo y tierra, también reconoce que muchas decisiones ya no están en sus manos.

Sin embargo, la comunidad educativa no comparte del todo esa narrativa.

Uno de los docentes de la institución educativa manifiesta gran inconformismo con el accionar del rector:

“El rector llegó con amenazas, acabando con tradiciones y tratando a los docentes de secundaria como si estuviéramos de sobra. No gestiona, no invierte, no escucha. Los estudiantes tuvieron que recoger dinero para pintar sus propios salones”.

Según algunos docentes, hay irregularidades graves: estudiantes promovidos de grado sin cumplir requisitos, ausencia de informes académicos del primer período, y mal manejo de la evaluación docente del 1278. Denuncian también que se exige el cumplimiento de labores sin diálogo previo, violando lo estipulado en el decreto 1850 y desconociendo la autonomía del maestro.

Los estudiantes, por su parte, también han alzado la voz:

“No tenemos notas ni del primer ni del segundo período. Los salones están en mal estado, hay humedad, riesgos eléctricos y un trato agresivo del rector. El ambiente escolar es tóxico”.

La situación parece estancada. Aunque el rector asegura que ya regresó la secretaria que había cometido errores en la plataforma para subir las notas de los estudiantes y que están trabajando para subsanar lo ocurrido, el daño está hecho: el ambiente de confianza se rompió, y lo que debería ser un espacio para aprender se ha convertido en terreno de disputa.

Desde ADIDA, rechazamos cualquier forma de improvisación y abandono en la educación pública. Respaldamos a los docentes, estudiantes y padres que hoy exigen condiciones dignas. Este no es solo un problema interno, es un llamado urgente a la Secretaría de Educación Municipal y Departamental para que actúen de forma inmediata, y no dejen sola a una institución que clama auxilio.

Porque defender la educación pública no es solo una consigna. Es una obligación con el presente y el futuro de nuestros niños, niñas y jóvenes.