
Las cifras permiten dimensionar una realidad que muchas veces permanece invisible. Detrás de cada dato hay estudiantes que recorren largas distancias, jóvenes que no logran continuar sus estudios, docentes que trabajan con recursos limitados y comunidades que siguen esperando oportunidades en condiciones de igualdad.
A continuación, presentamos algunos datos que evidencian la profundidad de la brecha entre la educación rural y la urbana. No son simples estadísticas: son el reflejo de una deuda histórica que Colombia todavía tiene con el campo.

