


“Bueno, históricamente la educación rural ha tenido múltiples brechas que han acentuado que hoy por hoy si bien se han generado procesos donde se ha invertido en dotación deportiva, se han implementado jornadas complementarias, se ha priorizado la primera infancia, todavía persisten diferentes factores que no se tienen en cuenta a la hora de planificar estos procesos, es decir, nosotros como directivos docentes tenemos que enfrentarnos a una situación particular y es si bien nos llega el material a la zona urbana, nosotros tenemos que pensarnos el cómo va a llegar este material, de qué manera nos juntamos con la comunidad para que sean ellos los que también nos ayuden y de manera corresponsable se pueda llevar a feliz término este proceso.
Entonces, nosotros tenemos que pensar en que hay que buscar el transporte en escalera, luego el transporte mular o el transporte en champa y este material pues se enfrenta a múltiples fenómenos geográficos y climáticos, pérdida de cargas, se puede mojar el material, se puede golpear el material y cuando llega a las escuelas nos enfrentamos a un segundo reto y es el estado de la infraestructura educativa, es decir, tenemos escuelas que aún tienen sus techos en palma y esos techos se encuentran en muy mal estado, están hechas de madera, no tenemos el agua potable, la electricidad.
Entonces, preservar el material se convierte en un reto más porque hay roedores, porque hay carcoma y eso hace que pensemos en estrategias para que este material no se nos dañe con la humedad y que podamos dar una educación de calidad. Todos estos son retos y son preguntas que se hace uno permanentemente y es cómo se da este proceso. Eso en los términos del material educativo y en las dotaciones que llegan.
Un segundo momento sería la formación docente. En el caso de las comunidades indígenas y afros, sabemos bien que hay unas brechas históricas en formación, en manejo de un segundo idioma, que es el español, en acceso a formación universitaria y posgradual.
Entonces, nuestros docentes en territorio también se ven sujetos a múltiples factores que van ligados a estas brechas y es que a veces generar el proceso de asistir a un evento implica un desplazamiento de 2 o 3 días donde de verdad ellos tienen que asumir los costos en la mayoría de las ocasiones y esto hace que esos espacios de formación sean difíciles de llevar a cabo, sean costosos y que además el ejercicio de que ellos puedan seguir educándose se vuelva un reto porque en estas comunidades lejanas no se cuenta con el internet, con la electricidad y con las condiciones para que ellos puedan salir todo el tiempo.
Entonces, eso hace que de pronto se tenga esta problemática y es que ellos no pueden acceder a formación continua. Un tercer momento está relacionado con las necesidades y las carencias económicas que tienen nuestras familias campesinas indígenas y afros, y es que ellos viven constantemente buscando la manera de pervivir y de sustentar a sus familias.
Entonces, muchas veces los hijos, en especial los hombres, tienen que asumir labores del campo, tienen que ir a pescar, tienen que ir a coger la mancha, etcétera, y a veces tienen que ausentarse del aula. También cuando se tienen temporadas de lluvia, los estudiantes no pueden ir porque al tener que recorrer grandes distancias y tener que cruzar varias veces ríos y quebradas, se vuelve un riesgo inminente para los niños.
Otro de los aspectos es que las niñas también a temprana edad inician su proceso maternar, entonces se salen de estudiar para poder asumir sus obligaciones y esto a veces ha sido un proceso de concientización sobre todo con las comunidades indígenas, generando una brecha entre los hombres y las mujeres porque vemos que es muy poco el liderazgo femenino que se logra llevar a cabo de manera efectiva porque las mujeres no tienen un rol preponderante dentro de la toma de decisiones en las comunidades.
Si bien son una cuota política o son una cuota de género, a veces no toman decisiones, entonces ese es un reto fuerte al que nos tenemos que enfrentar. Para terminar, pensaría que también está el que a veces no se tienen como una cultura del estudio, los padres son analfabetas y eso hace que los niños no le vean la importancia a estudiar.
Entonces, también hay que llenar de significado la capacidad de aprender y que ellos puedan acceder a la educación superior o que puedan acceder a cursos cortos que sean útiles en el contexto porque no es fácil que ellos salgan a las grandes urbes también para que sostengan sus ejercicios de estudiar.
Entonces, son múltiples retos en la ruralidad, pero creo que tenemos que ir uno a uno y de manera mancomunada cerrando estas brechas históricas, pues solo la educación y la verdadera intención de llevar a estas comunidades alejadas este conocimiento, este esa práctica educativa va a ser que nuestros niños y niñas logren avanzar y se puedan generar otros procesos de pensamiento crítico”.

“La brecha que existe entre lo urbano y lo rural se debe mirar de diferentes aristas o de diferentes posiciones. Una es teniendo en cuenta el acceso a la educación, el de la zona urbana a veces tiene dificultades para acceder porque los cupos no son tantos frente a la demanda que hay de estudiantes.
Y lo segundo, en otro aspecto es las posibilidades y oportunidades que tiene el de la zona urbana frente a la zona rural. Un ejemplo en cuanto a la tecnología, a las aulas, al mejoramiento de la infraestructura educativa le va a mejorar de la zona urbana.
Porque el Estado, llámese nación, llámese departamento, municipios, a veces se olvida un poco de la infraestructura educativa rural y no le presta mucha atención. En unas oportunidades porque algunas escuelas fueron construidas inclusive por la misma comunidad y no por el Estado.
Fueron construidas en territorios que concedió, cedió, regaló un señor que tenía territorios en la parte rural, pero en la parte urbana, la gente presiona para que le hagan las mejoras, porque el recurso que llega por gratuidad educativa alcanza más en un colegio urbano que tiene 1000, 2000 estudiantes o tiene 800 frente al recurso que puede llegar a una escuela rural que tiene 20 alumnos.
Otra de las brechas que insisten es la permanencia del docente, o sea, la estabilidad del docente en la zona urbana es más o es mejor que el de la zona rural. En la zona rural a veces se puede demorar uno o dos meses sin llegar un maestro.
Y para la misma comunidad rural llegar hasta la zona urbana, a hacer reclamaciones, a escribir, a montar derechos de petición, tutelas, le es más complejo que al de la zona urbana. En la zona urbana el profesor que está enfermo y la gente una vez pega el grito porque le hace falta el docente al estudiante y llega, lo mismo con la situación de mobiliarios.
Los mobiliarios de la zona rural a veces son pupitres que los mismos padres de familia hacen. Y es muy demorado entregar una dotación a la zona rural. Entonces, en la zona urbana tienen muchas facilidades a veces del acceso a un televisor, el acceso a internet, etc.
Entonces, el estudiante que está en la zona urbana tiene todas esas otras posibilidades de tener una conexión a internet, llevar un portátil, llevar una tablet, llevar el celular y mantenerse conectado, mientras que el de la zona rural pocón pocón, entonces, situaciones como esas son las que limitan y permiten decir hoy que sigue habiendo una brecha entre el estudiante que está en la zona urbana frente al estudiante que está en la zona rural.
El morral no está cargado de la misma manera. A veces inclusive hasta el PAE para que llegue a la zona rural son inclemencias. Hay que llevarlo en un carro hasta tal parte, luego en una lancha, después camino de herradura o lo contrario.
O en la embarcación, o el móvil que la lleva hasta la orilla de una montaña donde la cogen en un caballo y luego ese caballo la deja hasta la orilla de un río para que de ahí la lleven en canoa. Entonces son las dificultades que se presentan hoy frente a los estudiantes que están en la zona rural y los estudiantes que están en la zona urbana. Y no solamente los estudiantes, sino hasta el mismo docente. El mismo docente que está en la zona rural a veces no sale de la zona rural a la urbana cuando quiere o cuando debe, sino cuando las inclemencias del tiempo así se lo permiten”.

Aylem Milena Cadavid – Directora de educación del municipio de Puerto Nare
“Pues constantemente o a menudo siempre me preguntan lo mismo, dónde está el verdadero hueco, que yo no lo llamo brecha sino hueco, entre la educación rural y la urbana. Pues yo sí le diría que más allá de los indicadores y las cifras que manejamos digamos en la Dirección de Educación, creo que ese hueco, esa brecha se siente es en el día a día, en la vida de los estudiantes y sus familias.
Lo que yo veo, lo que yo noto desde mi rol es el sentido de pertenencia y voy a hacer una comparación hablando de lo urbano más que todo me voy a basar es como en la ciudad. En la ciudad los chicos digamos sienten que el colegio los prepara para un futuro que ven todos los días alrededor, en el campo a veces parece que la escuela vive en un mundo paralelo.
Yo siento en lo personal que no les estamos enseñando para que amen y potencien su propio territorio, sino que quizás sin querer los estamos empujando a pensar para que ellos sean alguien y que tengan que irse a la ciudad. Ahora bien, es también la soledad del docente.
Yo como docente no sé por qué por estas cosas de la vida Dios nunca me puso en el área rural, que de alguna manera siento pasión, ganas y envidia también de alguna vez estar en la parte rural. Yo valoro profundamente a los maestros rurales.
Ellos hacen magia con los recursos mínimos, mientras que en lo urbano el profe tiene más apoyo, más pares con quién discutir una idea y mayor cercanía a capacitación. En lo rural el docente muchas veces se siente solo, y esa falta de apoyo termina digámoslo así, pesándole al estudiante.
La brecha digamos de las oportunidades reales, todo esto es frustrante ver que de pronto por vivir lejos de un centro urbano un joven pierda oportunidades de educación superior o técnica, simplemente por el costo del transporte o por falta de una oferta cercana. Además, no es la falta de talento, es falta de acceso y eso es algo que nos tiene que doler
Ahora bien, la conectividad no es solo internet, no es solo poner computadores y tener buena señal. La brecha es que en la ciudad los chicos están bombardeados de estímulos y recursos, mientras que en lo rural la educación depende casi exclusivamente de lo que pasa dentro del aula.
Si el profe por decir, llegara a fallar, no hay recursos, no hay un plan B alrededor. Mientras que en la ciudad o en lo urbano tenemos más posibilidades de todo, haciendo pues como como una comparación, que suelen ser odiosas las comparaciones.
Yo sí tengo algo muy claro y en lo personal, yo no quiero urbanizar lo rural, porque el campo es nuestra fuerza. La meta no es que el chico de la vereda quiera ser como el de la ciudad, ni mucho menos, obvio. Quisiera que los chicos tuvieran las mismas oportunidades para brillar en su propia tierra.
Y le cuento pues algo así como muy personal, mi sueño como directora es que la escuela sea ese lugar donde ellos descubran que tienen todo para triunfar, que se sientan valorados y que al final se sientan profundamente orgullosos de lo que son y de dónde vienen”.
