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El profe que convirtió las experiencias escolares en cuentos para su vida y sus estudiantes

Juan Diego Taborda, es un profe apasionado por la literatura. Ha dedicado su vida a la docencia y a contar historias. Desde hace 15 años hace parte del magisterio y en ese espacio ha encontrado una conexión con las líneas que se convierten en textos.

Es licenciado en educación y magister en historia y actualmente es profesor de la institución educativa Diego Echavarría Misas en el municipio de Itagüí, al sur del Valle de Aburrá. Y han sido las historias de sus estudiantes, las que han sido protagonistas de sus cuentos

“En la escuela es donde se desarrollan los cuentos y los estudiantes que son los personajes que aparecen en ellos, pues digamos es parte del recorrido que hemos hecho dentro del sistema educativo. Hay escritores que hablan de amor, eso los apasiona o de desamor, de la soledad, del olvido. Creo que cada escritor encaja en un una parte de la vida y la escuela es esa parte de la vida, pues que yo disfruto y de la cual escribo. Creo que es algo que se siente y que uno finalmente refleja”, asegura el profesor Juan Diego.

El docente que fue ganador del Premio Nacional de Cuento Semillas de Ilusión que se desarrolla en Villavicencio y es avalado por el Ministerio de Educación, y que decidió participar en él porque una coordinadora lo convenció de hacerlo, cree que poder escribir de la escuela es valioso por la experiencia que ha logrado tener. Las historias que escribe sobre los estudiantes es lo que se vive dentro de la institución y que él ha marcado cuidadosamente en su recorrido como maestro. “Uno escribe sobre las tensiones que se generan, la muerte que aparece, el amor, el desamor, el olvido, las soledades profundas. Todo eso es apasionante y que se pueda hacer literatura con ella, mucho mejor”, añade.

Juan Diego Taborda, quien además es estudiante de doctorado en Filosofía, cuenta que su primera historia convertida en cuento, tuvo que ver con un episodio ocurrido en un tercer piso donde estaba dando clase y escuchó por allá en medio del salón, profe, alguien me hizo un tortugazo y reflexiona el profe sobre ese momento, “yo levanté la cabeza, intenté solucionar, pero algo se me disparó y dije, pues escribamos algo sobre eso. Yo ya había escrito otras cosas, ensayo y cuento de otras dimensiones, pero creo que ese fue el primer evento. Yo me senté y en una hojita empecé a escribir la historia del Tortugazo y de alguna manera ese fue el primer cuento. Se lo compartí a un profe cuando lo tenía pues ya digitado y al profe le gustó y se lo leyó a sus estudiantes y a los muchachos les gustó”.

Cuatro años después de esa ilusión con su cuento en Villavicencio, el profe Taborda, se le midió al otro reto de ganarse la edición 36 del Premio Nacional de Literatura en los Premios Nacionales de Cultura de la Universidad de Antioquia, y lo hizo presentando “Los habitantes del colegio” que es una colección de cuentos que apasionó demasiado a los niños que lo leyeron. “Yo nunca había participado en un concurso de esa magnitud y la verdad lo único que yo quería era tener la experiencia. Resulta que cuando hicieron la elección de los finalistas, yo estaba organizando un evento en Itagüí con algunas instituciones que se llama “Leer para la vida”, y me llegó un correo y en el correo decía Premio Nacional de Cultura 36. Yo leí el correo rápidamente y lo que yo dije fue, quedé de 36, pues no quedé último porque había 93 participantes. Me quedé tranquilo, igual no esperaba ganar porque s un premio con mucho prestigio y resulta que ese día en la tarde me entró una llamada, me dicen con Juan Diego Taborda, yo dije que sí, y me pasaron al coordinador del departamento de extensión de la Universidad de Antioquia, Óscar Roldán, él me abrió los ojos y me dijo, “pasaste como como finalista, eres uno de los nueve finalistas”, asegura Taborda quien no lo podía creer.

La premiación del concurso fue un mes después, “ese fue el mes más largo de mi vida. Yo casi no dormí, ya entré en la expectativa y la esperanza de poder ganar, pero sabía que era muy difícil, pero mi libro “Los habitantes del colegio”, resultó ser el ganador. Fue una emoción  gigantesca porque es un reconocimiento bien importante, no solamente para mí como persona, sino como profe y como alguien que de alguna manera busca mostrar los ambientes escolares desde la literatura”, enfatiza.

Ahora, con dos libros publicados: “Los habitantes del colegio” (2019) y “Leer pica en el alma” (2025), asegura que su pasión por la escritura es enorme y que siente una satisfacción de que sus cuentos sean leídos por estudiantes y compañeros docentes, que insisten en decirle, que quieren ser protagonistas de sus historias

“La ventaja directa de mis estudiantes es que tienen el escritor y pueden hablar de los cuentos de lo que hay detrás de ellos, de cómo se construyeron las historias, pues trae como un plus en el trabajo y creo que eso es muy emocionante”, cuenta el profe.

Pero además agrega, “creo que ha sido la forma de llegar a un montón de espacios, no solamente en las aulas, sino a los pasillos, a los corredores, inclusive me he encontrado la señora del aseo que me dice o las secretarias de la institución, que quieren leer el libro. Creo que ahí venimos también tejiendo sociedad. Profe.

Gobierno gestiona recursos para los pequeños y medianos productores de arroz

La sobre oferta histórica con un inventario de 534 mil 940 toneladas de arroz blanco, tiene en crisis al sector, con la caída de los precios y afectando la economía de los productores, quienes no alcanzan a cubrir sus costos. Pues esta cifra, representa un 67,8% por encima del promedio de la última década.

Además, la alta concentración del sector molinero, controlada en un 40% por cinco empresas es el otro tema que agrava la crisis, donde solo un 4% ha sido la disminución en el precio del arroz blanco; a esto también se suma el contrabando de este producto básico que llega desde el Ecuador, sin importar que la importación en el 2025 haya disminuido en un 76%.

En su cuenta en la red social X, la senadora de la Unión Patriótica, Aída Avella, expresó lo siguiente: “Señores dueños de los grandes molinos de arroz ¿es cierto que están pagando un 25% menos? En algunos almacenes la rebaja es del 4%.

¿Quién se queda con la ganancia?

¡Paguen lo justo a nuestros productores!”.

Las situaciones que vive el sector han dejado claro que debe haber un trabajo concertado y además, de las garantías que el Gobierno ofrece a los productores, en la resolución también se propone que todo agente económico que comercialice arroz blanco en el país, mayorista o minorista, debe informar de manera clara, visible y verificable el país de origen en sus empaques, en los puntos de venta físicos y en las plataformas digitales transaccionales.

Ante la grave situación que atraviesan los departamentos productores de Tolima, Huila, Meta y Casanare, donde las protestas se agitan y los agricultores exigen que se tomen medidas urgentes ante los incumplimientos de acuerdos previos y el ahogamiento que viene ocasionando los bajos precios, el Gobierno Nacional desde el Ministerio de Agricultura ha respondido con iniciativas en recursos económicos por 22 mil millones de pesos en apoyos directos a pequeños y medianos productores.

También implementó un precio mínimo para el arroz paddy verde, con incrementos de hasta 150.800 pesos por tonelada en los Llanos. Pues el Gobierno considera necesario establecer de manera temporal un sistema de corrección de precios del arroz para garantizar condiciones de competencia que permitan proteger al pequeño productor del cereal, permitiendo que el arroz paddy verde haga parte del régimen de libertad regulada de precios. Esta medida extraordinaria tomada por el ejecutivo, se fundamenta en la caída real del precio del paddy verde con relación a los costos de producción, como altos arrendamientos de predios para las plantaciones, insumos, logística y agua. El monto que se paga al productor tuvo una caída de 11.8% durante 2024 y se mantuvo en esa línea en el primer semestre de 2025.

Además, se lanzó el FAI Arroz, un fondo de 7.000 millones de pesos para subsidiar insumos, y se activaron instrumentos financieros por 43.000 millones dirigidos a comercialización y gestión de riesgos.

El presidente Gustavo Petro, afirmó en su cuenta en la red social X que, “no es subsidiar a los grandes molineros y a los grandes terratenientes que están haciendo subir los costos de la producción y es así como se quiebran los arroceros empezando por los más pequeños… están llevando al movimiento arrocero a apoyar los terratenientes, eso es un suicidio. Lo que hace subir los costos del arroz es la renta de la tierra” y seguidamente añadió el mandatario que “Colombia debe ser un exportador de arroz, porque el papel de Colombia es alimentar el mundo, después de alimentar su población y los pequeños y medianos arroceros pueden recibir el apoyo del Estado, pero no los grandes”.

El propósito del Gobierno es claro y por eso pretende que la reducción de los inventarios, se dé con el proyecto de promover la maquila de 200.000 toneladas de arroz en molinos de pequeños y medianos productores, junto con compras públicas locales, procesos que están justificados en la Ley 2046.

De igual forma, está impulsando un proyecto piloto de rotación de cultivos con soya en 150 parcelas de Tolima, Huila y Meta, con una inversión de 1.800 millones de pesos. Estas medidas buscan aliviar la presión inmediata y diversificar la producción. A nivel diplomático, se han solicitado salvaguardias comerciales y se trabaja en una marca colectiva, 100% arroz colombiano, para fortalecer la competitividad.

Pese a las acciones anunciadas, el gobierno también plantea un acuerdo nacional arrocero que permita articular soluciones estructurales, y que la coordinación con gremios y productores, sea efectiva.

Sin embargo, los productores afectados, encuentran en las movilizaciones un espacio para seguir exponiendo sus necesidades, con las cuales buscan la atención de las instituciones y así evitar el colapso de este sector productivo de la economía.

(Fotos tomadas del Ministerio de Agricultura)

La Institución Educativa Antonio Nariño,  comprometida con la educación y el aprendizaje técnico

Con modestos pupitres y en los garajes del municipio, en 1956, se iniciaron las labores en el Colegio de Varones Antonio Nariño de Puerto Berrío, con un grado de primero de bachillerato, que estuvo bajo la dirección académica del profesor Francisco Castaño.

En ese primer albor del Colegio, fueron artífices el párroco Pablo Villegas López y el personero de la época, logrando que el Concejo Municipal lo creara bajo el Acuerdo N° 52 del 30 de diciembre de 1955; pero a su vez, también apareció con todo su respaldo la Alcaldía, ente que empezó pagando el salario del director y acondicionando nuevos espacios de su propiedad, para convertirlos en aulas para la población estudiantil creciente del puerto.

Transcurrieron once años desde su fundación, hasta que la institución que nació como un espacio físico para la educación de los porteños de este municipio del Magdalena Medio, pasó a ser un Colegio Departamental bajo Ordenanza de la Honorable Asamblea en 1967. Dos años más tarde, y al terminar su construcción, las nuevas instalaciones del Antonio Nariño, fueron la sede que actualmente ocupa el colegio.

Sin embargo, el dato más curioso de este plantel educativo, tiene que ver con el continuo cambio de nombres. Pues luego de llamarse Colegio de Varones y Colegio Departamental; en 1971 bajo la ordenanza 42 del 23 de noviembre, fue denominado Liceo Departamental Integrado Juan de Dios Arango; más tarde, con el decreto 0182 del 18 de febrero de 1972, recibió el nombre de Idem Antonio Nariño; pero de acuerdo a la circular departamental 37 del 6 de agosto de 1996, su nombre fue el de Liceo Antonio Nariño, el cual conservó hasta el 7 de noviembre de 2001. A partir del 8 de noviembre de ese mismo año y mediante resolución departamental 8800, lleva el nombre actual de Institución Educativa Antonio Nariño, hecho ocurrido al fusionarse con las escuelas urbanas Enrique Olaya Herrera y Arnulfo Castro Torres, mediante la resolución departamental Nº 0652 del 3 de febrero de 2003.

El Antonio Nariño, como lo conocen todos sus egresados y demás habitantes de Puerto Berrío, tuvo en sus inicios solo la modalidad de bachillerato clásico, que duró hasta 1975, año en el que se implementó el bachillerato pedagógico que duró diez años. Desde 1985 se dio paso a la diversificación educativa con las modalidades de bachillerato en Ciencias Humanas, Ciencias Naturales, Pedagógico e Industrial, este último con especialidades en ebanistería y modelería; dos años más tarde, se le adicionó el bachillerato académico en la jornada nocturna.

Dichas modalidades estuvieron presentes durante diez años, tiempo en el cual hubo un sinnúmero de graduaciones; sin embargo y después de atender requerimientos del orden nacional y haciendo caso de la Ley General de la Educación, 1995 sería el último para las  promociones de dichas modalidades; a partir de ese mismo, se inició la educación media académica con especialidad en Humanidades y Ciencias Naturales; Educación Media Técnica con énfasis en Industrial con la especialidad de ebanistería y modelería, continuando con el bachillerato académico o clásico, pero solo en la jornada nocturna.

A partir del año 2001 terminó el proceso de las modalidades y quedó únicamente la educación media académica. Pero el otro dato importante del Antonio Nariño, tiene que ver con su planta de personal administrativo, directivo y docente, pues aproximadamente el 90% de ellos son egresados de la Institución y hasta el día de hoy, este plantel educativo sigue siendo protagonista en la gestión y el desarrollo económico, político y social del municipio y la región.

Desde el año 2007, la Institución Educativa asumió el compromiso de brindar educación media técnica, a través de convenios con la Secretaría de Educación y el Sena, logrando ser así, uno de los primeros 15 planteles del departamento en entregar esta atención, que hasta el día de hoy, se mantiene en la modalidad de Industria y Comercio.

Otro de los logros importantes es la ampliación de la planta física de la sede Arnulfo Castro Torres, dejando allí solo en funcionamiento la básica primaria. Así mismo, el Antonio Nariño tiene semilleros de robótica y ajedrez, cuenta con psico-orientación escolar y emisora estudiantil con diferentes programas como conexión joven y conéctate con el Liceo.

Ya son casi 70 años ininterrumpidos de educación los que la Institución Educativa Antonio Nariño, le ha entregado a miles de porteños, a través de conocimientos y valores para su formación personal y profesional, de cara a las realidades de la vida.

La diversidad de los pueblos afro e indígena, llega a la Lengua Colombiana con dos grandes mujeres

Dos mujeres llenas de diversidad cultural, llegan a aportar todo su conocimiento a la Academia de la Lengua Colombiana. Visiones diferentes de la realidad de nuestro país, las hacen merecedoras de estar ocupando una silla como miembros correspondientes de una de las corporaciones más antiguas de América

Mary Grueso y Bárbara Muelas, son dos mujeres con todas las capacidades para aportar a la Academia. Sus herencias, costumbres, saberes y tradiciones, son los requisitos más poderosos que tienen, para ser protagonistas de la lengua colombiana.

La primera es una mujer afrodescendiente, que se ganó este espacio por todo lo que representa desde su sentir y las vivencias y tradiciones que lleva consigo de su pacífico, de todas las historias que ha contado, de los pueblos que no ha parado de recorrer por más de cincuenta años.

Esta licenciada en español y literatura, es una escritora, poeta y narradora oral, que, a lo largo de su trayectoria personal y profesional, ha recopilado un sinnúmero de apreciaciones y conocimientos de los suyos. Nacida en las entrañas del Cauca, en el corregimiento de Chuare Napí, en el municipio de Guapí, es una descendiente de esclavos que ha hecho de esta condición, un permanente de su vida de relatos, donde la libertad y la reivindicación, son sus banderas.

Mary, quien ha sido catedrática y además es escritora, en su discurso de aceptación como Miembro de la Academia, acotó lo siguiente: “Hoy, cuando una mujer negra colombiana ocupa por primera vez esta silla, no solo honra a sus ancestros africanos y a los herederos de la diáspora en Colombia. Acepto, pues esta distinción no solo como un privilegio personal, sino como un llamado a trabajar junto a ustedes por la defensa y la evolución del español en Colombia y en el mundo”.

La primera publicación de Mary Grueso, quien actualmente vive en el puerto de Buenaventura, fue El otro yo que sí soy yo, es un libro de poemas de amor y mar, en el cual, la miembro de la Academia, deja ver su entorno, en el cual su esposo ya fallecido, Moisés Zúñiga, es el artífice de sus sentimientos, pasiones y del camino que no ha dejado de andar esta negra, a la que no le gusta que la llamen morena, pues así lo deja ver en su poema: ¿Por qué me dicen morena?

Si moreno no es color,

yo tengo una raza que es negra

y negra me hizo Dios.

En su lista, ya suma más de diez publicaciones, entre las que se cuentan El mar y tú, Del baúl a la escuela, Poesía afrocolombiana, Negra soy, Tómame antes que la noche llegue, Cuando los ancestros llaman, entre otros.

Desde el pueblo misak

Bárbara es la otra miembro correspondiente y se convierte así, en la primera indígena en hacer parte de la Academia, la más antigua de América con 154 años de existencia. Esta mujer caucana, quien es lingüista e investigadora, tuvo en su mundo, ser la encargada de traducir para su pueblo, de una forma popular, común y de fácil acceso, la Constitución Política de Colombia de 1991 al Nam Trik o guambiano, lengua del pueblo misak, asentado en los departamentos de Cauca, Valle y Huila.

En su trasegar junto a la Carta Política, una de las palabras que tuvo que componer en varias, fue la de minería, dado que en su pueblo no se practicaba, pero que logró entender que era algo que se daba en el suelo y que servía como recurso económico, fue por esto que decidió junto a otros, combinarla con tres más: raíz, territorio y recurso, surgiendo para su comunidad la palabra piransrɵl.

Sin duda, Bárbara, quien nació en Silvia, Cauca, y que desde allí empezó su lucha por ganarse un espacio en el mundo profesional, sin abandonar sus tradiciones y abriendo caminos, recordando las persecuciones de las que fueron objeto sus hermanas mientras luchaban por la tierra, buscando que su comunidad contara con los espacios para autodenominarse como pueblo, se convierte desde ahora, en la responsable de ser la traductora de las naturalezas guambianas, porque fue ella quien anunció en la Constitución y en lengua propia la protección de lo que les pertenece: “los territorios indígenas deben ser cuidados y vigilados entre todos para que no entren gentes que hagan daño”.

En su comunidad, a Bárbara Muelas se le considera la gran chimán, que significa tierra dorada por las espigas florecidas y las laderas colmadas de marañones y santamarías amarillas, de ahí que es tratada como guardiana de su comunidad y del territorio.

En su discurso de aceptación, Muelas dijo: “Soy consciente de que este reconocimiento va más allá de lo personal: simboliza la apertura, la inclusión y la valoración de nuestras culturas ancestrales dentro del tejido vivo de nuestra nación. Este día no es simplemente un punto de llegada; lo percibo más bien como un punto de partida, un nuevo inicio en el diálogo profundo y respetuoso que debe existir entre todas las culturas y lenguas que cohabitan este país diverso. Mi presencia aquí representa la esperanza de un futuro donde nuestras voces indígenas sean escuchadas no solo desde la tolerancia, sino desde un interés auténtico y una valoración genuina hacia nuestra forma de entender el mundo”.

Las responsabilidades que ahora adquieren Mary y Bárbara, serán las de investigar, escribir y socializar su obra para la Academia, donde ingresar se convierte en un logro de marca mayor, pues se deben tener aspectos sobresalientes en los textos y las investigaciones y pasar por la votación en la que participan las personas más destacadas del español en Colombia.

Muelas añadió en su discurso que: “Nací en Silvia, Cauca, hace ya casi ochenta años. Crecí inmersa en una cosmovisión donde el mundo no es simplemente algo externo a nosotros, sino una red compleja de relaciones en la que cada palabra tiene vida propia. Para los misak, nombrar es un acto íntimo con la naturaleza que implica gran responsabilidad y conciencia, pues al nombrar no solo describimos el mundo, sino que lo creamos, lo sostenemos y lo comprometemos con nuestro propio destino. Sin embargo, este camino hacia la palabra no siempre fue sencillo para mí”, leyó durante su acto de oficialización.

El reto que ahora tienen estas mujeres llenas de diversidad es seguir aportando a la inclusión de sus grupos étnicos, los cuales han sido bastante excluidos en Colombia.

Maestra apasionada por el campo quiere enamorar a sus alumnos de la polinización y las huertas escolares
Maestra apasionada por el campo quiere enamorar a sus alumnos de la polinización y las huertas escolares

Hay docentes en muchos lugares, que además de enseñar una materia específica, también se dedican a otras cosas que les llene el corazón. Esas historias de los maestros deben ser contadas, porque son proyectos en los que deciden empeñar su tiempo, dedicación y talento y que, además, lo ponen al servicio de la sociedad.

Esta que leerán a continuación, es una historia llena de amor por los animales, de aprendizaje constante y de un sentir por la preservación, el cuidado y respeto por la vida y la naturaleza.

La docente Carolina Monsalve Rojas, que dicta la especialidad agropecuaria en la Institución Educativa Pablo Sexto, del municipio de Puerto Triunfo, en subregión del Magdalena Medio, tiene un proyecto, donde la investigación es fundamental para el desarrollo sostenible de los territorios y que quiere que sus alumnos se enamoren de él todos los días.

Ella cree que se metió en este cuento, porque ama profundamente el campo y lo heredó de su padre, en su corregimiento, Estación Cocorná de Puerto Triunfo. La profe Carolina Monsalve lidera el proyecto con el que ha logrado cautivar desde hace unos tres años a sus estudiantes, el cual está enfocado en la polinización y que ha denominado: Melipolinario Familia Pablo Sexto, con el cual buscan identificar los polinizadores de la huerta escolar de su Institución.

Los melipolinarios son el lugar donde se crían abejas sin aguijón, también conocidas como meliponas. Estas abejas son nativas de regiones tropicales y subtropicales, y su cuidado y manejo se llama meliponicultura.

Porque además del proyecto, en la Institución también hay una huerta que los provee de alimentos. Dialogamos con la docente, Carolina Monsalve Rojas, y esto fue lo que nos contó acerca del proyecto, la huerta y sus estudiantes.

¿De qué se trata este proyecto de investigación de meliponario?

“Este proyecto nace con el fin de enamorar a los estudiantes desde los más pequeños, hasta los más grandes del sector agropecuario, y que mejor manera que a través de los polinizadores. Este proyecto inició buscando identificar solo abejas con aguijón y sin aguijón; luego nos dimos cuenta de la necesidad y decidimos ampliarlo, fueron los estudiantes los que tomaron la determinación de la identificación de los polinizadores: mariposas, abejas, polillas, colibrí. Es la búsqueda y la enseñanza del proceso transformador a través de la polinización de los alimentos”.

¿Cuánto lleva el proyecto y que se ha logrado hasta el momento?

“El proyecto lleva tres años y empezamos a través de una convocatoria, luego surgió un proyecto de investigación llamado Ondas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y nos postulamos con el Meliponario Familia Pablo Sexto y nos postulamos, aquí llevamos casi dos años. Con este proyecto hemos logrado llevar a los niños a despertar la curiosidad de la investigación y a qué se pregunten todo el proceso de transformación. Buscamos que sean los estudiantes los que indaguen e investiguen en el campo. Con el proyecto Ondas, logramos un incentivo, el cual tenemos destinado para desarrollar un trabajo impreso y que se convierta en una guía con todo el material escrito y fotográfico que se ha recolectado”.

¿Cómo se han sentido quienes hacen parte de este proyecto de investigación?

“Es muy bonito y muy gratificante ver cómo los estudiantes se enamoran del campo, de la investigación y ver cómo a través de este proyecto tienen más curiosidad por los procesos de la huerta. Uno espera que este trabajo, los enamore y los cautive y puedan aprender para que puedan compartir estos saberes”.

¿Cuéntenos sobre la huerta que también hay en la Institución Educativa?

“Hay dos huertas, una de primaria y otra de secundaria, con el apoyo de diferentes instituciones. Actualmente tenemos cultivo de plátano, cacao, popocho, maíz, aromáticas y otras cosas; además, hemos logrado la tecnificación de la misma y eso ha permitido que de la teoría pasemos a la práctica, logrando que el estudiante se enamore más del campo, esta es la huerta de la secundaria, las de la primaria las denominamos invernadero 1 y 2 y buscamos que los docentes con las cartillas que se les entregará puedan acudir de manera autónoma con sus estudiantes. En estos cuatro años, hemos logrado lo que nos propusimos, sacar esta huerta adelante y articular muchas cosas, que los niños puedan ver a través de esas guías en la huerta, lo que ven en las aulas de clase”.

¿Cómo se enamora usted de este tema?

“Yo soy de Estación Cocorná, un corregimiento de Puerto Triunfo y mi papá dedicado al campo y a la ganadería, pero después de un tiempo decide dedicarse a la apicultura y de paso me enamoré yo también. Cuando ingreso a la docencia, me pareció que este trabajo era el perfecto para trabajar con los estudiantes porque no tenía ningún riesgo y también porque además de enseñarnos el trabajo polinizador, nos enseñan el trabajo en equipo y la empatía desde sus colonias. Sentí entonces que era un buen camino para los estudiantes, de donde podían obtener muchas enseñanzas para su vida”.

Institución Educativa José Asunción Silva y su apuesta por ser la mejor del mundo con su modelo inclusivo 

La educación de Medellín está a un paso de ser reconocida en el mundo por su calidad en la pedagogía y por la inclusión que permite superar barreras y romper estereotipos en la ciudad.

En una competencia contra 49 instituciones educativas del mundo, la José Asunción Silva, logró quedarse con un cupo entre los diez finalistas de la categoría Superando la Adversidad, en los Premios Mejores Escuelas del Mundo, que mide la calidad educativa en procesos de innovación, liderazgo e inclusión.

Este colegio que se encuentra ubicado en el barrio Las Brisas de la Comuna 5, Castilla y que pertenece al Núcleo 919, logró postularse a esta iniciativa de T Four Education, apostándole a la resiliencia y a los procesos de formación integral desde preescolar hasta grado once, especialmente bajo el enfoque inclusivo, gracias a su manual de convivencia formado en derechos humanos, permitió que

En palabras del rector de la Institución Educativa, José Asunción Silva, Jaime de Jesús Suárez Escobar, “para nosotros es muy importante, una gran alegría para todos, pero a su vez es un gran compromiso por todo lo que se gesta dentro de nuestra comunidad educativa, pues es un trabajo en conjunto de docentes y directivos docentes, con un modelo pedagógico formativo para los estudiantes que les permite contar con herramientas y competencias, para que desde su desarrollo personal y desde la construcción del proyecto de vida, ellos puedan afrontar las dificultades de la vida, en diferentes espacios”.

En este plantel educativo, se busca el trabajo colaborativo como fortaleza que permita sacar proyectos adelante y resolver problemas y adversidades. Desde esta Institución se le apuesta a la resignificación del tiempo de permanencia de los estudiantes en los centros educativos con la formación en valores, competencias sociales, ciudadanas y socioemocionales.

“Nuestra sociedad requiere niños y adolescentes capaces, conscientes y reflexivos. Por eso pretendemos que nuestra propuesta sea reconocida en el mundo y defender la formación integral como prioridad en las instituciones”, añadió el rector Suárez Escobar, quien además es licenciado en Educación y Ciencias Religiosas.

Los ganadores que se conocerán en el mes de octubre, tendrán la posibilidad de viajar a Dubái, con el objetivo de presentar su proyecto; por eso desde la Institución Educativa y desde todos los sectores vinculados a la educación, se invita a votar, para que este sea el centro educativo ganador en la categoría Superando la Adversidad.

Estos premios, considerados como uno de los más importantes y prestigiosos en el sector de la educación en todo el mundo, permiten la votación pública y desde cualquier lugar por la institución que se quiera, en este caso, la José Asunción Silva de Medellín.

Para elegir el voto por la Institución Educativa José Asunción Silva, se puede ingresar al siguiente link https://vote.worldsbestschool.org/ luego de ingresar, seleccionas al lado superior izquierdo el idioma español y al lado derecho a media página, seleccionas la categoría: Superando la Adversidad, ingresas y luego buscas la Institución Educativa José Asunción Silva

Tienen plazo hasta el 9 de julio para apoyar esta postulación con tu voto