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Panthers es la pasión de la profesora Andrea y asegura que le falta un ratico para soltar este sueño

“No respondo, no sé”, de forma clara la profe Andrea asegura que no sabe cuándo será el momento de retirarse de esa pasión llamada banda en la que está involucrada de forma directa, hace 15 años.

De pequeña, Andrea Edith Pérez se apasionó por las bandas marciales, tanto que, en su época de colegio, tuvo la oportunidad de estar en una de ellas; pero lo que esta licenciada en filosofía nunca se imaginó, era que el destino lo tenía sellado para siempre, al frente de una enorme banda, con reconocimiento, trabajo y talento.

Cuando Andrea llegó como docente a la Institución Educativa de María, en su natal Yarumal, se topó con el sueño casi que, en sus narices, pues la banda de este plantel educativo se la ponían a sus pies. “Yo nunca me imaginé que en mi labor como docente, fuera a estar al frente de un proyecto de estos y es aquí en la institución donde me encuentro con la sorpresa de que ya estaba lista en carpeta para estar junto a dos compañeros más, al frente de la banda”, cuenta, con una voz llena de sorpresa.

Ella misma asegura que en sus planes por más que ame y se apasione con las bandas, y aunque haya estado en el escuadrón de la percusión de una de ellas, tocando tambora y siendo bastonera, su vida estaba destinada a la docencia en el área de la filosofía, “aunque considero que los accidentes no existen, el que yo estudiara filosofía sí lo fue. El universo me necesitaba impartiendo esa área y así fue”, asevera, y deja claro que nunca tuvo en mente ser música o estudiarla, porque sencillamente no cuenta con la habilidad para ello.

Su amor con las bandas, está más enfocado no en los instrumentos, sino en la organización y administración de las mismas, en la creación de nuevas formas o momentos para que nuevas ideas lleguen a estos grupos; es allí donde la profe Andrea, nada como pez en el agua y se enfrenta a los innumerables desafíos que le impone ser la directora general de una banda integrada por 160 personas.

“Por eso mucho de lo que la banda es ahora, han sido ideas mías, y lo he hecho porque igual tengo gran conocimiento en las bandas y que gracias al acompañamiento del instructor musical que tengo, hemos podido hacer realidad y ahí está el resultado”, expresa con satisfacción.

La profesora Andrea llegó en el 2009 y se encontró con una banda convertida en un fenómeno en el municipio y hoy en día, bajo su liderazgo, la banda ya es un fenómeno departamental. Logrando cosas que ella no se imaginaba. “Es que después de que mis compañeros se fueron, fue el profesor Francisco Vásquez, el que le dijo a la rectora que se retiraba, pero que la banda quedaba en las mejores manos”, cuenta; sin embargo, es en este momento donde la profe Andrea debe enfrentarse a tres situaciones, la primera de ellas era dejar caer el proyecto y no superar las expectativas; la segunda situación era mantener el nivel que la banda tenía y la tercera era superar el nivel.

“Tomé el riesgo, asumí el reto y empecé a trabajar con estos chicos conservando el conocimiento musical del instructor que traían, que en mi concepto es el mejor y luego de eso empezamos a hacer un proceso de transformación. Cuando yo llego a la banda, el formato que tenía era una banda musico-marcial, así lo conservé por cinco añitos más y luego vi la necesidad de cambiar o transitar a otro formato diferente”, asegura esta docente que lleva en sus labores académicas, 29 años enseñando.

El cambio que planteó la profesora Andrea, estaba más en su forma de ser, que en seguir los estereotipos, por eso quiso trascender con su banda, al ver que las de Yarumal tenían el mismo formato y las de otros lugares también. “Sentí la necesidad de cambiar, de ser diferente y de buscar llamar la atención desde otra perspectiva y pues funcionó. Hicimos la transición de banda músico marcial a banda tradicional de marcha, tratando de conservar un poquito este formato marcial que se ha venido perdiendo tanto en estos procesos musicales y ha sido todo un éxito”, cuenta con ese tono de mujer que sabe dar la lucha encontrando la victoria.

Justo en ese momento de cambio, a la profe Andrea se le ocurrió que también el nombre debía ser otro, que en la pantera encontrarían el coraje, el valor y la decisión para arriesgarlo todo y fue como decidieron que la banda que había nacido en 1968, debería tener como nombre el de Panthers. “Asumimos esos valores como imagen de la banda y a partir de ahí iniciamos un nuevo proceso. Te cuento que en estos momentos me siento muy feliz con el resultado porque ya no solo la banda es conocida a nivel de la subregión del norte antioqueño o a nivel del departamento, no, pues hemos tenido la oportunidad de estar en diferentes eventos y entonces yo me arriesgué a sacar la banda de Antioquia. El propósito mío era que la conocieran en otros lugares para mostrar lo que tenemos”, cuenta con un orgullo y una pasión, que no parecen tener límite.

Y eso queda demostrado en las horas y tiempo que esta yarumaleña, le dedica a su Banda de Marcha Tradicional Panthers, con la que ensaya todos los sábados desde las 9 de la mañana, hasta las tres de la tarde, con la que ha logrado objetivos claros. La banda que ya se ha ganado un lugar y un respeto, porque durante 57 años ha visto como estudiantes de otras instituciones, llegan en busca de un lugar para pertenecer a ella. Porque en los últimos 15 años, Andrea le imprimió un sello de triunfo y de logros.

“Es un tiempo extra que monetariamente a mí no me reconocen, pero que yo no le veo ningún problema a eso, porque al fin y al cabo pues me gusta y entonces a partir de ahí aprendí que mis sábados no son míos, sino que son de la banda, como también los días de semana en la que tenga alguna presentación”, recalca Andrea y reconoce que el tiempo para su familia es exclusivo de los domingos y los días festivos, que ella es muy hogareña y que su vida social se centra a su pequeño mundo en el que se siente más que tranquila.

Esta banda es una familia, en la que todos son pendientes el uno del otro, en la que todos cuentan como Andrea ha puesto su disciplina a todo motor. Es una familia que se acompaña y se ayuda. Son 160 integrantes que tienen claras sus funciones y que todos saben que sin el acompañamiento de Andrea como directora, organizadora y administradora, esta banda no funcionaría.

Así se lo dejaron claro en el 2024, cuando en un arrebato de esos que le dan al ser humano, decidió tirar la toalla y soltar el proceso, pero la nostalgia de sus muchachos, la doblegaron. “Te cuento que el año pasado renuncié a la banda, se la entregué a mi rectora y me dio mucha tristeza ver como los muchachos lloraban y me decían, ‘Profe, no nos deje. Profe, si usted se va, esto se acaba’. Y me conmovieron las lágrimas y no fui capaz. Volví, volví, cogí las llaves del proyecto y bueno, vamos a ver hasta dónde soy capaz de llegar”, cuenta esta profe que ha sentido que la falta presupuesto, ha sido una de las situaciones más difíciles, aunque asegura que en ese sentido, el colegio le ha ayudado mucho en la consecución de instrumentos para continuar el proyecto, pero que lo más complejo es conseguir los recursos para el pago del instructor, pero Andrea se resiste a dejar que este sueño de muchos, se termine, sin dar la pelea siempre, por demostrar de lo que son capaces sus integrantes.

Pero también es clara que, “las noches son para mí, para descansar, lo tengo muy claro que lo que es del trabajo es del trabajo, no llevo trabajo para mi casa, entonces en esos tres momentos distribuyo mi tiempo. Esperemos a ver hasta cuándo soy capaz, pero a veces me siento cansada. Yo quisiera ya que un fin de semana completo fuera para mí y hacer muchas cosas, pero a veces cuando me siento y miro digo, pero qué cosas voy a hacer, si voy a terminar haciendo lo mismo”.

La profesora Andrea, estudia actualmente un doctorado en la Universidad de Investigación e Innovación de México, y para lograr este objetivo, ella ha sabido organizar su tiempo y dedicarle el espacio a su formación académica y a su pasión. Andrea Edith Pérez es normalista superior de la Institución Normal La Merced de su municipio y licenciada en filosofía y ciencias religiosas de la Universidad Católica del Norte.

La lectura, el descanso, la tranquilidad, dormir y compartir con su mamá, con quien vive, es lo que le permite compensar el tiempo dedicado a la docencia, el estudio y la dirección de la banda, de la que definitivamente se siente orgullosa.

Quienes conocen la banda desde su formación, han logrado ver el cambio y la transformación que la misma ha tenido desde la llegada de la profe Andrea, con la cual, la banda logró salir del municipio, estuvo en Santa Marta, pero también en un desfile en Bogotá para el 20 de julioy aunque suene paradójico, tuvo que rechazar una invitación a México a un concurso, pues el tema de presupuestos para los viajes, siempre son asumidos por los integrantes y sus familias, con las que la profe Andrea asegura, “han sido un apoyo inmenso tanto para la realización de esas metas y esos sueños que yo me pongo con el proyecto, en la parte financiera, en la parte emocional, en la parte de formación con los estudiantes, estos padres de familia ya no solo permiten que sus chicos hagan parte del proyecto, sino que ellos también acompañan el proceso y me acompañan a diferentes lugares donde yo me voy con los muchachos”.

En la banda hay estudiantes desde los ocho años de edad y exalumnos de 20 y 22 años, que al terminar los estudios, le piden a la profe, que les permita continuar, y ella los acepta, porque sabe que son demasiado valiosos para los que empiezan. La Banda Panthers, ha ganado concursos departamentales y nacionales. Ha podido presentarse en otros departamentos y acudir a espacios donde han sido admirados y aplaudidos.

“Yo tengo que sacar esta banda y la tengo que someter a un concurso de bandas. Uno, para que aprendan. Dos, para que miren qué falencias tenemos y qué podemos corregir y tres, para que esto los motive a ser mejores y poder pensar en una posibilidad de ganar”, cuenta la profe que logró que Panthers, ganara dos veces en el municipio de Cisneros en la categoría mejor protocolo; pero también lo logró a nivel nacional, “pudimos participar en un concurso a nivel nacional y oh, sorpresa para mí, ganamos en muchos aspectos y fuimos consideradas la mejor banda del evento. Eso fue en el 2022 y dije, bueno, misión cumplida”.

La profe Andrea tiene como sueños aun, presentarse en la Feria de Manizales el próximo año y hacer parte del Desfile de Silleteros en la Feria de las Flores. “Nosotros ya estuvimos una vez en el de silleteritos, tuvimos la fortuna de abrir el desfile y nos fue muy bien, nos admiraron mucho, pero yo quiero estar es en silleteros, en ese evento. ¿Cuál es el propósito mío? Que a la banda la conozcan, que miren lo qué hacemos a nivel nacional, que salgan por todas las pantallas, que hablen de ella, porque de verdad que es un fenómeno y lo que hacemos es bonito y gusta. Y yo sé que los chicos me acompañan en ese propósito. Ellos son felices haciendo lo que hacen y mostrando lo que saben hacer por su municipio, donde nos quieren demasiado”., cuenta con esas ganas de seguir triunfando.

Como una mamá con autoridad, ha guiado la profesora Andrea, a sus 160 “hijos”, con las cuales ha tenido satisfacciones y aprendizajes, a los que les dedica tiempo y con los que sueña muchas cosas. Por eso con firmeza asegura que el tiempo de su jubilación está a ocho años de alcanzarse, pero que el de “decidir si me voy o continuo, esa decisión todavía no la tengo en mis manos. Vamos a ver hasta dónde aguanta el cuerpo, la voluntad y las ganas. Eso depende mucho de la pasión con la que trabajo en este proyecto, porque te lo juro que trabajo es de corazón. Si fuera por dinero, créeme que no estaría aquí porque yo no recibo ningún incentivo económico, pero es más por pasión. Si es por pasión, yo creo que todavía me falta un ratico acompañando este proyecto”.

Fotos: Profesora Andrea Edith Pérez

La maestra que vence la soledad para mantener viva la esperanza de la vereda Montañita

Dos horas de viaje en motocicleta, realiza todas las mañanas de lunes a viernes, la profe Kelly Johana, con el único objetivo y propósito, de hacer felices a sus siete estudiantes y de paso, a sus familias. La única esperanza de educación que tienen los pequeños de la vereda Montañita, es que esta mujer santandereana, nacida en el municipio de Socorro, aparezca caminando, bajando de la montaña y llegue a esta la escuela Márquez Vargas.

El sueño de Kelly Johana Castañeda Acosta desde niña, siempre fue la educación. Su inclinación eran los niños, pues ella asegura que conserva paciencia y tranquilidad para la enseñanza y por eso terminó siendo maestra, en esta “hermosa profesión, que amo y de la que me siento orgullosa”, añade.

A Santa Rosa de Osos, en el norte de Antioquia, Kelly llegó hace año y medio, directamente a la zona rural, a dos horas del casco urbano y a una escuelita con todas las necesidades que uno se pueda imaginar. Luego del recorrido que la profe desarrolla desde la cabecera urbana hasta la vereda, su desplazamiento continúa durante 20 minutos descendiendo por una montaña, para llegar al espacio educativo, donde la esperan sus estudiantes, algunos de ellos, con caminadas de una hora desde sus casas.

La ilusión de Kelly y de sus siete alumnos, uno de preescolar, una niña en el grado primero, dos más en el grado segundo, un niño en tercero y dos en grado quinto, es poder aprender, disfrutar, encontrarse, acompañarse y disipar la soledad de la vereda Montañita.

Kelly Johana llegó a Antioquia como maestra en provisionalidad, hace ya algunos años al municipio de Itagüí, al sur del Valle de Aburrá, pero ella tenía claro que su propósito estaba en otro lugar. “Yo sabía que en algún momento tenía que salir de ahí. Presenté concurso, y quise hacerlo para una zona rural porque tenía conocimientos en la parte de Santander de cómo era el trabajo rural y cómo era el manejo. Estaba la opción de elegir plazas en Santa Rosa de Osos, pero era totalmente ignorante sobre los corregimientos y veredas del municipio. Este ha sido un desafío demasiado grande, por todo lo que he tenido que vivir”.

Sin embargo, Kelly se siente feliz en Antioquia y disfruta mucho de Santa Rosa de Osos, pues este departamento fue el que le brindó la oportunidad como docente, a esta magister en tecnologías de la educación. “Santa Rosa es un municipio demasiado acogedor, pero realmente en la vereda, sí he tenido que llevar un proceso de adaptación fuerte y tratar de asimilar y acoplarme”, cuenta con un dejo de tristeza, por las dificultades, la soledad que ha atravesado y los diferentes cuadros de depresión que ha sufrido y los tratamientos psicológicos a los que se ha sometido, para lograr que la renuncia a la docencia, no la persiga.

Y Kelly sabe que le ha ganado la batalla a esa tortuosa incertidumbre de renunciar, que se ha parado varias veces de la lona. No lo ha hecho porque su sacrificio ha sido más grande, pero lo son más sus sueños, porque sabe que es docente por pasión y no por obligación y que fue ella misma la que buscó ser una maestra rural; pero que también afirma que no sabía que las condiciones serían tan difíciles en la escuela que está.

Pero es que ella no se deja vencer, porque apenas piensa en la fatiga, el rostro de sus siete estudiantes, a los que les da clase en el comedor del establecimiento, le devuelven la esperanza y las ganas de verlos a cada uno sacar su grado de primaria.

Pero también recalca que la comunidad le ha brindado lo mejor. Aunque la vereda sea de pocos habitantes y muy dispersos los unos de otros, la atención que ha recibido, ha sido “muy bonita”, confirma, pero también atina a decir, que ha sufrido mucho en el tema de transporte por el difícil acceso a la zona y que no cuenta con transporte propio. “Yo viajo en la mañana con una compañera docente que está en una vereda más alejada que esta y en la tarde también nos regresamos juntas. Juntas hemos aprendido y nos hemos caído, pero cuando ella no viene, yo sufro bastante”, comenta con esa pena de sentirse impotente, pues el transporte público llega hasta el corregimiento y luego no hay nada más. “Utilizar el alquiler de una moto para el transporte es altamente costoso y yo debo ser consciente que mis padres dependen de mí”, puntualiza.

La profe Kelly, empezó viviendo en un corregimiento cercano a la vereda Montañita, pero no fue capaz de adaptarse al lugar y prefirió trasladarse a la cabecera municipal del pueblo, allí  ella ya sabe que su día inicia muy madrugado, en la escuela permanece durante seis horas, y luego emprende otra vez su largo viaje por más de dos horas desde la institución hasta su casa, a la cual ni siquiera llega a descansar, sino a preparar la clase del día siguiente, en la que se concentrará junto a sus pequeños en la sede unitaria Márquez Vargas, perteneciente a la Institución Educativa Rural San Isidro.

Allí la profe Kelly Johana, enseña bajo las pocas condiciones óptimas que la infraestructura le permite. “Yo manejo todas las áreas con ellos, es una población humilde, muy acogedora, porque es muy querida, es muy bonita, si fuese por mis niños, jamás me iría, pero yo sé que en este caso está en juego mi salud mental y mi tranquilidad…  pero la verdad, al ser una población tan pequeña es una educación como más personalizada y se ve el aprendizaje significativo en cada uno”, asegura esta santandereana llena de amor por Antioquia.

Pero también hace un llamado para que su escuela sea intervenida, se le preste mayor atención a la infraestructura y a la dotación. La profe ve clases con sus siete estudiantes en una sola aula, que es el comedor, es el espacio con mejores condiciones. Ahí se adapta con sus pequeños, ahí dicta todas las materias, los mantiene activos y organiza los diferentes procesos académicos como la lectura.

“Esperemos que haya una inversión por parte de la Gobernación en infraestructura y dotación, es necesario y urgente que los entes administrativos lleguen a estas escuelas tan olvidadas. Nosotros no poseemos ninguna clase de tecnología. Cuando la tempestad aparece, que es muy seguido, nos quedamos sin energía, pues la falla es constante, pero es lo que hay. Yo trato de llevar cosas innovadoras y que ellos les llame la atención. Son niños que carecen de muchas cosas, no conocen muchas cosas, entonces desde que yo llegué ahí, he tratado de dar lo mejor de mí, pues yo me siento como me siento, pero eso no quiere decir que no esté dando el 100% en mi labor docente”, expresa con nostalgia.

Pero también añade que su trabajo continúa, “porque sé que se alegran y se motiva mucho para asistir a la escuela. Son niños que valoran demasiado la educación, que caminan más de una hora para llegar a la escuela, entonces, es muy bonito y muy significativo estar ahí. Porque es muy gratificante para un docente ver la alegría de ellos, que están contentos y son felices. Son niños demasiado inteligentes, que necesitan de verdad, una ayuda para que no se queden ahí en ese espacio solamente con lo que sus familias o la comunidad, les puede brindar, sino que puedan salir con más oportunidades y puedan seguir estudiando más adelante, cuando salgan de su grado quinto”, enfatiza la profe Kelly.

La profesora que extraña demasiado a sus padres que viven en Santander, y a los cuales no ve con frecuencia, sabe que ha aguantado todo este proceso, porque ama la docencia y tiene claro que no es fácil llegar al magisterio y ella lo logró y eso la motiva diariamente y que quiere darlo hasta el final sin tirar la toalla y asegura que también están sus padres en el medio y que no tomará una decisión que los ponga en riesgo.

“Es que esta profesión más que cualquier otra cosa es vocación, es vocación porque he trabajado en muchos otros colegios, en muchas otras instituciones y siempre he amado mi profesión, siempre he amado mi labor docente. Los niños son mi inspiración”, cuenta la profe.

Pero también deja claro que el apoyo que nunca le ha faltado, ha sido el de la organización sindical, Adida. Ellos siempre le han abierto las puertas para escucharla, conocen claramente sus razones y entienden el día a día que la maestra lleva.

“En cuestión de administración no ha habido mucha escucha por parte de la Secretaría de Educación o la ha habido, lo que no hay realmente es un compromiso para tratar de ayudar. Entonces, pues ha sido complicado en ese sentido. Simplemente me apego a Dios y a lo que yo pueda hacer y demostrar, es un proceso que poco a poco irá caminando”, recalca.

Lo que queda claro luego de escuchar la historia de la profesora Kelly Johana Castañeda Acosta, es que no para de dar el 100% de su conocimiento, esfuerzo y dedicación, que batalla contra la soledad, la lejanía y las dificultades, que ama a sus niños y se siente bien aceptada en la comunidad para la que labora desde el 2024. Que sabe que su estado mental no la puede dominar, porque pesa más su amor y su vocación, que cualquier otra cosa. Que se cuida y trata de sobrellevar el cansancio y las adversidades, porque su sueño, es ver cada uno de sus siete estudiantes, graduarse del quinto año de escuela básica primaria en la vereda Montañita de Santa Rosa de Osos.

Fotos: Profesora Kelly Johana Castañeda Acosta

Inteligencia emocional: la herramienta que transforma relaciones y decisiones

Reconocer lo que sentimos, comprender a los demás y gestionar las emociones con equilibrio: esa es la esencia de la inteligencia emocional, una capacidad cada vez más valorada en un mundo donde las relaciones humanas definen el éxito y el bienestar.

Está claro que debe ser la clave para manejar sentimientos propios y ajenos, y debemos posicionarla como una de las habilidades más necesarias para la vida personal y profesional, buscando con ella el liderazgo y el trabajo en equipo, para entornos cada vez más competitivos.

Sin embargo, también hay que tener claro que más allá del intelecto, la inteligencia emocional nos permite reconocer y regular los sentimientos, favoreciendo relaciones más sanas y una vida personal y profesional con mayor equilibrio y bienestar.

Dialogamos con la psicóloga Marián Blandón Asprilla, especialista en Gestión Psicosocial en Contextos de Trabajo, quien además es la profesional en esta área de nuestra organización sindical, ADIDA y esto nos contó sobre la inteligencia emocional.

¿Cómo se puede aplicar o cómo deberían los docentes aplicar esa inteligencia emocional en sus entornos laborales en las instituciones educativas?

“Hoy en día en los contextos educativos se ven demasiados conflictos, esto debería disminuir, en la manera en que nosotros podamos utilizar muy bien la inteligencia emocional. En el caso de los docentes, ayuda demasiado para regular el estrés, la frustración que puede generar diariamente el trabajo, ayuda también a comprender mejor a los estudiantes, acompañarlos en sus procesos emocionales, mantener un clima positivo y además motivador. La inteligencia emocional va muy ligada a lo que podemos llamar como el consciente intelectual, que eso sería un indicador para saber en qué estado de ánimo está el maestro”.

¿Cómo puede el docente controlar ese espacio que es tan cerrado donde hay una cantidad de alumnos con un montón de matices?

“Mira, en un contexto y en un aula se están manejando hasta 40 estudiantes. Cada uno podría tener una tipología completamente diferente, es ahí donde el docente a través de la observación, se puede ir dando como unas pequeñas ideas de qué pueda estar pasando con un alumno, es ahí donde también debemos tener esa alerta, esa escucha activa ahí para el para el estudiante. Es muy importante también porque esto va a mejorar o favorecer la resolución de conflictos que se pueda generar con los estudiantes, incluso de estudiante a estudiante y estudiante a docente. Es que yo puedo tener inteligencia emocional para una resolución fácil de los conflictos personales, pero cuando ya los llevamos a la parte laboral, también es importante tener esos factores de que cada uno es completamente diferente, cada uno actúa bajo las premisas que trae desde casa. Empezar a tocar esas fibras debe ser con mucho tacto, respeto, amabilidad, empatía, con ese don de escucha que debe tener el docente.

¿Cómo los docentes se pueden auto autocontrolar emocionalmente, autorregularse para poder actuar de la mejor forma en un salón de clases?

“Sí, para poder tener esa autorregulación personal hay que trabajar en sí mismos, es decir, conocerse, también saber en qué momento usted debe pedir ayuda, usted como docente, como persona. Entonces, ahí hay que tener como esa autoconciencia de reconocer cómo nos sentimos, cómo influye lo que pensamos en el momento en que vamos a solucionar un inconveniente, que debemos separar esas cositas personales. Es necesario entender que si el docente necesita terapia, que lo haga.

Hay que hacer terapia, ejercicios donde vincule su buen estado de salud mental, es decir. Hay que hacer otras cosas que le gusten cuando salga de trabajar. Eso hace que su salud mental también vaya a un estado un poco más integral, un poco más completo para que así en el momento que necesite estar como más presente, sepa cómo abordar cierto tipo de situaciones.

Entonces ahí es muy importante que la persona esté regulada, que mantenga un equilibrio frente a su trabajo, con su familia, con sus amigos, tener tiempos de ocio, tiempos donde tenga para disfrutar, para compartir, para esparcirse con sus amigos. Entonces es importante decir que cuando se tiene una buena inteligencia emocional, eso genera una habilidad, un éxito y un crecimiento en el nivel de la persona.

Esa inteligencia emocional tenemos que llevarla siempre al mejor nivel en todas las circunstancias de la vida, desde la parte personal, desde la parte laboral, con los hijos, con los alumnos. Aplicarla no es fácil, pero si vamos poniendo ese granito día a día, se darán grandes resultados”.

Foto: Randstad

Cuando ir al colegio se convierte en una pesadilla

Cuando ir al colegio se convierte en una pesadilla

Los acosos se vuelven silencios en los pasillos de las instituciones educativas. Aunque muchas personas aun consideran que este tipo de situaciones hacen parte del ambiente escolar, el riesgo va mucho más allá. Los expertos aseguran que dichos comportamientos, vienen causando graves consecuencias en los entornos educativos.

El rendimiento académico, la deserción, los problemas de salud mental, los intentos de suicidio y el suicidio, son las consecuencias del acoso escolar, práctica que sigue generando preocupación dentro del ámbito educativo. Para conocer más sobre esta problemática y cómo manejarla, dialogamos con la psicóloga clínica, Lizeth Correa y esto fue lo que comentó acerca del tema.

¿Qué es precisamente el acoso escolar?

“El acoso escolar es un tipo de violencia que se ejerce entre compañeros. Uno de ellos o varios ejercen esta violencia contra uno u otros compañeros que consideran inferiores a ellos, respecto a fuerza o la capacidad para defenderse.

Es una violencia de forma psicológica, física o emocional y la desarrollan a través de humillaciones, amenazas o exclusión social. Entonces esto afecta la seguridad, la salud y el bienestar de quien está siendo acosado. El acoso escolar es el tipo de violencia que se da de forma repetitiva y recurrente a lo largo del tiempo”.

¿Cómo se debe preparar una institución educativa para atender situaciones de acoso escolar?

“Considero que el primer paso es posibilitar la apertura y el diálogo con los niños, niñas y adolescentes víctimas del acoso escolar, para que sean ellos quienes mencionen su caso. Es claro que se debe brindar el apoyo necesario tanto para las víctimas como para el agresor, porque ambos necesitan ayuda. Es importante también fomentar espacios de sana convivencia, a través del diálogo, charlas, talleres y reflexiones, donde se incluyan a todos los niños, aquí se busca que puedan expresar sus emociones, frustraciones, conflictos internos y así mismo, fomentar esa capacidad de interactuar con el otro a pesar de sus diferencias. En este tipo de espacios es válido incluir padres, estudiantes y maestros”.

¿Cuáles son los tipos de acoso escolar que se presentan con mayor frecuencia en las instituciones educativas?

“Los tipos de acoso que más se evidencian en el entorno escolar son el acoso físico, el acoso verbal, el ciberacoso y el acoso social. Desde lo verbal llegan los insultos, amenazas, la difamación y en lo físico son los golpes o diferentes formas de ataque para que el acosado, sufra lesiones, aquí está muy marcado el atentar contra la vida de esa persona.

El acoso social está marcado por la exclusión social, el aislamiento, dejando que su entorno se reduzca a cero y quede completamente solo, eso se logra con la difamación y esto lleva a la víctima al sufrimiento marcado. En el ciberacoso encontramos entonces difusión de falsa información sobre la víctima, mensajes y burlas amenazantes a las redes sociales de esa persona”.

¿Existe alguna forma o método de cómo preparar al menor cuando se ve enfrentado a un tema de acoso escolar?

“Pienso que la mejor forma para prepararlo ante una situación de acoso escolar es brindarle toda la confianza para que pueda hablar y expresar todo lo relacionado con la situación que esté presentando. Indicándole que hay unas personas adultas a cargo de él y que pueden asegurarle su integridad, su seguridad física y su bienestar general.

Demostrarles que no están solos en este caso, sino que hay una compañía responsable. No minimizar esas pequeñas señales que ellos muestran cuando llegan a casa. A veces, por ejemplo, llegan mojados, ¿cierto? Y creemos que eso es mínimo, muchas veces este acoso inicia así, con algo que podemos mencionar y llamarlo microagresiones, que después terminan siendo algo mucho más grave. Preguntar, indagar, comunicarse con el docente, hacer mucha presencia en la institución educativa”.

¿Cuál es el mayor riesgo que puede enfrentar un niño que sufra acoso escolar?

“El riesgo más alto es un intento de suicidio o un suicidio consumado, debido a esos daños psicológicos y físicos. Estos son los daños más graves, pero a lo largo del tiempo se pueden presentar daños en la autoestima, en su seguridad personal, daños a nivel comportamental y en su salud mental”.

¿Qué consejo se le puede entregar a toda la comunidad educativa sobre el tema de acoso escolar?

“Es importante fomentar el autocuidado, fortalecer la autoestima de los niños, niñas y adolescentes, fomentar una vida con sentido y propósito conmigo mismo y con los demás. ¿Qué propósito tengo yo al dañar al otro? Entonces, no, eso no va de acuerdo con mi propósito de vida. Mi propósito de vida es cuidar al otro, ayudar al otro, protegerme a mí, proteger al otro. Fundamental implementar enseñanzas.

Y para la población en general, si somos testigos de algún evento de acoso escolar, hay que hacer pública esa violencia, hay que mencionar a quienes cometen la agresión, no minimizar, ni ocultar por más mínimo que parezca.

Hay un punto y es el del respeto, independiente que esa persona nos guste o no, nos caiga bien o no. Así no hay ningún vínculo, tiene que existir el respeto para todos. Entonces, creo que esto es importante también enseñárselo a los niños, niñas y adolescentes.

No hay que intimidar al otro para que sea mi amigo, ni querer pertenecer a todos los grupos. Es importante que ellos aprendan, que ellos sepan y tengan a la mano esa información. Pero siempre enseñarles el valor del respeto”.

 Foto: sistemas saberes                                                Foto: raíces psicología infantil respetuosa

El profe que convirtió las experiencias escolares en cuentos para su vida y sus estudiantes

Juan Diego Taborda, es un profe apasionado por la literatura. Ha dedicado su vida a la docencia y a contar historias. Desde hace 15 años hace parte del magisterio y en ese espacio ha encontrado una conexión con las líneas que se convierten en textos.

Es licenciado en educación y magister en historia y actualmente es profesor de la institución educativa Diego Echavarría Misas en el municipio de Itagüí, al sur del Valle de Aburrá. Y han sido las historias de sus estudiantes, las que han sido protagonistas de sus cuentos

“En la escuela es donde se desarrollan los cuentos y los estudiantes que son los personajes que aparecen en ellos, pues digamos es parte del recorrido que hemos hecho dentro del sistema educativo. Hay escritores que hablan de amor, eso los apasiona o de desamor, de la soledad, del olvido. Creo que cada escritor encaja en un una parte de la vida y la escuela es esa parte de la vida, pues que yo disfruto y de la cual escribo. Creo que es algo que se siente y que uno finalmente refleja”, asegura el profesor Juan Diego.

El docente que fue ganador del Premio Nacional de Cuento Semillas de Ilusión que se desarrolla en Villavicencio y es avalado por el Ministerio de Educación, y que decidió participar en él porque una coordinadora lo convenció de hacerlo, cree que poder escribir de la escuela es valioso por la experiencia que ha logrado tener. Las historias que escribe sobre los estudiantes es lo que se vive dentro de la institución y que él ha marcado cuidadosamente en su recorrido como maestro. “Uno escribe sobre las tensiones que se generan, la muerte que aparece, el amor, el desamor, el olvido, las soledades profundas. Todo eso es apasionante y que se pueda hacer literatura con ella, mucho mejor”, añade.

Juan Diego Taborda, quien además es estudiante de doctorado en Filosofía, cuenta que su primera historia convertida en cuento, tuvo que ver con un episodio ocurrido en un tercer piso donde estaba dando clase y escuchó por allá en medio del salón, profe, alguien me hizo un tortugazo y reflexiona el profe sobre ese momento, “yo levanté la cabeza, intenté solucionar, pero algo se me disparó y dije, pues escribamos algo sobre eso. Yo ya había escrito otras cosas, ensayo y cuento de otras dimensiones, pero creo que ese fue el primer evento. Yo me senté y en una hojita empecé a escribir la historia del Tortugazo y de alguna manera ese fue el primer cuento. Se lo compartí a un profe cuando lo tenía pues ya digitado y al profe le gustó y se lo leyó a sus estudiantes y a los muchachos les gustó”.

Cuatro años después de esa ilusión con su cuento en Villavicencio, el profe Taborda, se le midió al otro reto de ganarse la edición 36 del Premio Nacional de Literatura en los Premios Nacionales de Cultura de la Universidad de Antioquia, y lo hizo presentando “Los habitantes del colegio” que es una colección de cuentos que apasionó demasiado a los niños que lo leyeron. “Yo nunca había participado en un concurso de esa magnitud y la verdad lo único que yo quería era tener la experiencia. Resulta que cuando hicieron la elección de los finalistas, yo estaba organizando un evento en Itagüí con algunas instituciones que se llama “Leer para la vida”, y me llegó un correo y en el correo decía Premio Nacional de Cultura 36. Yo leí el correo rápidamente y lo que yo dije fue, quedé de 36, pues no quedé último porque había 93 participantes. Me quedé tranquilo, igual no esperaba ganar porque s un premio con mucho prestigio y resulta que ese día en la tarde me entró una llamada, me dicen con Juan Diego Taborda, yo dije que sí, y me pasaron al coordinador del departamento de extensión de la Universidad de Antioquia, Óscar Roldán, él me abrió los ojos y me dijo, “pasaste como como finalista, eres uno de los nueve finalistas”, asegura Taborda quien no lo podía creer.

La premiación del concurso fue un mes después, “ese fue el mes más largo de mi vida. Yo casi no dormí, ya entré en la expectativa y la esperanza de poder ganar, pero sabía que era muy difícil, pero mi libro “Los habitantes del colegio”, resultó ser el ganador. Fue una emoción  gigantesca porque es un reconocimiento bien importante, no solamente para mí como persona, sino como profe y como alguien que de alguna manera busca mostrar los ambientes escolares desde la literatura”, enfatiza.

Ahora, con dos libros publicados: “Los habitantes del colegio” (2019) y “Leer pica en el alma” (2025), asegura que su pasión por la escritura es enorme y que siente una satisfacción de que sus cuentos sean leídos por estudiantes y compañeros docentes, que insisten en decirle, que quieren ser protagonistas de sus historias

“La ventaja directa de mis estudiantes es que tienen el escritor y pueden hablar de los cuentos de lo que hay detrás de ellos, de cómo se construyeron las historias, pues trae como un plus en el trabajo y creo que eso es muy emocionante”, cuenta el profe.

Pero además agrega, “creo que ha sido la forma de llegar a un montón de espacios, no solamente en las aulas, sino a los pasillos, a los corredores, inclusive me he encontrado la señora del aseo que me dice o las secretarias de la institución, que quieren leer el libro. Creo que ahí venimos también tejiendo sociedad. Profe.

Gobierno gestiona recursos para los pequeños y medianos productores de arroz

La sobre oferta histórica con un inventario de 534 mil 940 toneladas de arroz blanco, tiene en crisis al sector, con la caída de los precios y afectando la economía de los productores, quienes no alcanzan a cubrir sus costos. Pues esta cifra, representa un 67,8% por encima del promedio de la última década.

Además, la alta concentración del sector molinero, controlada en un 40% por cinco empresas es el otro tema que agrava la crisis, donde solo un 4% ha sido la disminución en el precio del arroz blanco; a esto también se suma el contrabando de este producto básico que llega desde el Ecuador, sin importar que la importación en el 2025 haya disminuido en un 76%.

En su cuenta en la red social X, la senadora de la Unión Patriótica, Aída Avella, expresó lo siguiente: “Señores dueños de los grandes molinos de arroz ¿es cierto que están pagando un 25% menos? En algunos almacenes la rebaja es del 4%.

¿Quién se queda con la ganancia?

¡Paguen lo justo a nuestros productores!”.

Las situaciones que vive el sector han dejado claro que debe haber un trabajo concertado y además, de las garantías que el Gobierno ofrece a los productores, en la resolución también se propone que todo agente económico que comercialice arroz blanco en el país, mayorista o minorista, debe informar de manera clara, visible y verificable el país de origen en sus empaques, en los puntos de venta físicos y en las plataformas digitales transaccionales.

Ante la grave situación que atraviesan los departamentos productores de Tolima, Huila, Meta y Casanare, donde las protestas se agitan y los agricultores exigen que se tomen medidas urgentes ante los incumplimientos de acuerdos previos y el ahogamiento que viene ocasionando los bajos precios, el Gobierno Nacional desde el Ministerio de Agricultura ha respondido con iniciativas en recursos económicos por 22 mil millones de pesos en apoyos directos a pequeños y medianos productores.

También implementó un precio mínimo para el arroz paddy verde, con incrementos de hasta 150.800 pesos por tonelada en los Llanos. Pues el Gobierno considera necesario establecer de manera temporal un sistema de corrección de precios del arroz para garantizar condiciones de competencia que permitan proteger al pequeño productor del cereal, permitiendo que el arroz paddy verde haga parte del régimen de libertad regulada de precios. Esta medida extraordinaria tomada por el ejecutivo, se fundamenta en la caída real del precio del paddy verde con relación a los costos de producción, como altos arrendamientos de predios para las plantaciones, insumos, logística y agua. El monto que se paga al productor tuvo una caída de 11.8% durante 2024 y se mantuvo en esa línea en el primer semestre de 2025.

Además, se lanzó el FAI Arroz, un fondo de 7.000 millones de pesos para subsidiar insumos, y se activaron instrumentos financieros por 43.000 millones dirigidos a comercialización y gestión de riesgos.

El presidente Gustavo Petro, afirmó en su cuenta en la red social X que, “no es subsidiar a los grandes molineros y a los grandes terratenientes que están haciendo subir los costos de la producción y es así como se quiebran los arroceros empezando por los más pequeños… están llevando al movimiento arrocero a apoyar los terratenientes, eso es un suicidio. Lo que hace subir los costos del arroz es la renta de la tierra” y seguidamente añadió el mandatario que “Colombia debe ser un exportador de arroz, porque el papel de Colombia es alimentar el mundo, después de alimentar su población y los pequeños y medianos arroceros pueden recibir el apoyo del Estado, pero no los grandes”.

El propósito del Gobierno es claro y por eso pretende que la reducción de los inventarios, se dé con el proyecto de promover la maquila de 200.000 toneladas de arroz en molinos de pequeños y medianos productores, junto con compras públicas locales, procesos que están justificados en la Ley 2046.

De igual forma, está impulsando un proyecto piloto de rotación de cultivos con soya en 150 parcelas de Tolima, Huila y Meta, con una inversión de 1.800 millones de pesos. Estas medidas buscan aliviar la presión inmediata y diversificar la producción. A nivel diplomático, se han solicitado salvaguardias comerciales y se trabaja en una marca colectiva, 100% arroz colombiano, para fortalecer la competitividad.

Pese a las acciones anunciadas, el gobierno también plantea un acuerdo nacional arrocero que permita articular soluciones estructurales, y que la coordinación con gremios y productores, sea efectiva.

Sin embargo, los productores afectados, encuentran en las movilizaciones un espacio para seguir exponiendo sus necesidades, con las cuales buscan la atención de las instituciones y así evitar el colapso de este sector productivo de la economía.

(Fotos tomadas del Ministerio de Agricultura)