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LA ESCUELA OCULTA – PODCAST

En Colombia, el lugar donde nace un niño todavía puede definir hasta dónde puede llegar su educación.

En las zonas rurales, estudiar implica mucho más que entrar a un salón de clases: significa recorrer largas distancias, atravesar ríos y caminos difíciles, enfrentar la falta de conectividad, las carencias de infraestructura y unas oportunidades que no llegan en igualdad de condiciones.

En este podcast escucharemos las voces de docentes y comunidades que, a pesar de las dificultades, mantienen viva la escuela rural. Un recorrido por las cifras, los testimonios y las realidades que revelan una deuda histórica que el país todavía no ha saldado.

Póngase los audífonos y acompáñenos a descubrir LA ESCUELA OCULTA, porque la brecha no existe por falta de talento, sino por falta de oportunidades.

LA ESCUELA OCULTA – UNA DEUDA HISTÓRICA CON LA EDUCACIÓN RURAL

Hay historias que no caben en un titular ni pueden contarse desde una sola mirada. Por eso, el equipo de Prensa y Comunicaciones de ADIDA presenta una serie de especiales de reportaje periodístico multimedia que recorrerá los territorios, escuchará a sus protagonistas y profundizará en las realidades que atraviesan la educación pública y la vida del magisterio antioqueño.

A través de videos, fotografías, testimonios, podcast, datos, documentos y relatos, estos especiales buscarán ir más allá de la noticia inmediata para explicar qué está pasando, por qué ocurre y cómo impacta a las comunidades educativas.

Cada entrega abrirá una ventana a historias que merecen ser vistas, escuchadas y comprendidas: escuelas que resisten, docentes que transforman, comunidades que reclaman sus derechos y problemáticas que no pueden seguir siendo ignoradas.

ADIDA reafirma su compromiso con un periodismo que investiga, acompaña los territorios y pone en el centro la voz de las maestras, los maestros y las comunidades educativas.

Porque detrás de cada cifra hay una persona, detrás de cada escuela hay una comunidad y detrás de cada historia existe una realidad que necesita ser contada.

LA ESCUELA OCULTA – LA REALIDAD EN CIFRAS

Las cifras permiten dimensionar una realidad que muchas veces permanece invisible. Detrás de cada dato hay estudiantes que recorren largas distancias, jóvenes que no logran continuar sus estudios, docentes que trabajan con recursos limitados y comunidades que siguen esperando oportunidades en condiciones de igualdad.

A continuación, presentamos algunos datos que evidencian la profundidad de la brecha entre la educación rural y la urbana. No son simples estadísticas: son el reflejo de una deuda histórica que Colombia todavía tiene con el campo.

CARTA A JULIÁN DE ZUBIRÍA EN RESPUESTA A SU COLUMNA DEL 17 DE SEPTIEMBRE DE 2024

Estimado Julián de Zubiría:

He leído con atención su columna del 17 de septiembre de 2024, y sus ideas me han suscitado algunas reflexiones que me permito compartir públicamente, con el ánimo de enriquecer el diálogo desde la diferencia de perspectivas.

Concedamos que los niveles de lectura, escritura y argumentación entre estudiantes yprofesores son preocupantemente bajos, tal como ocurre en la sociedad colombiana en general. No es un secreto que existe una mafia en el mercado de títulos, donde los diplomas se compran y venden por motivos económicos, más que por auténticos intereses investigativos. Tampoco es necesario ir muy lejos para notar la distancia entre la universidad y la escuela, y cómo algunos docentes universitarios, altamente calificados, miran con desdén a la escuela e incluso a los estudiantes de pregrado, prefiriendo asesorar tesis o dedicarse a publicaciones indexadas en lugar de enseñar.

Sería valioso que dedicara algunas investigaciones o artículos a criticar también a las universidades, tanto públicas como privadas. En estas últimas, por ejemplo, en ocasiones se aprueba el examen de admisión con el respaldo de una chequera o el poder adquisitivo, más que por mérito académico. Además, para evaluar los niveles de lectura y escritura y su impacto en la calidad educativa, no se puede ignorar el rol fundamental de las bibliotecas públicas y escolares, que han sido relegadas al abandono debido a la falta de prioridad en la inversión social por parte del Estado.

Otro acierto en su columna es la importancia que otorga a la reflexión pedagógica, y la preocupación por la ausencia de una reflexión continua, pertinente y crítica, como la que se dio en su momento en el Congreso Pedagógico y el Movimiento Pedagógico. Es verdad que, al interior del sindicato, también hay mediocridad y acomodamiento, pero como movimiento gremial nos corresponde asumir una postura autocrítica y abierta para impulsar mejoras en aspectos como el liderazgo directivo y el trabajo en equipo al que se refiere.

A pesar de sus falencias, FECODE y sus filiales no merecen ser estigmatizados, ni se debe desconocer el papel vital que han jugado históricamente en el sector educativo. El movimiento sindical, además, ha sido víctima colectiva del conflicto armado, tal como lo reconoció la Comisión de la Verdad. No se debe estigmatizar ni responsabilizar completamente al sindicato por la baja calidad de la educación. En este sentido, usted comete un craso error al afirmar que “el sindicato ha impedido la llegada de profesionales” a los colegios oficiales. En realidad, hay muchos profesionales de calidad en las escuelas públicas, y usted, que ha trabajado con el Ministerio de Educación, sabe que el sindicato no decide sobre la contratación de docentes; es el Estado, a través de la Comisión Nacional del Servicio Civil y otras entidades, quien se encarga de esos procesos.

Otra ligereza en su argumentación es la afirmación de que un docente con maestría gana 9 millones y 12 con doctorado, sin mencionar que para alcanzar esos salarios se requiere haber superado tres o cuatro concursos de ascenso. Y, por supuesto, estudiar, ya sea por cuenta propia o porque se accede a tortuosos y dispendiosos procesos de beca sin descarga laboral que cubren solo el 70 u 80%. No es tan fácil como decirlo o escucharlo.

También para un docente podría resultar escandaloso saber que dos horas de conferencia suya cuestan poco más de 17 millones de pesos. Los docentes con doctorados no llegan, creo, a ser un 10%. Y los concursos de ascenso que, por ley deberían hacerse anualmente, se demoran cuatro ocinco años para convocarse. De suerte que llegar a 9 millones puede demorar 12 o 15 años bajo el supuesto de que se apruebe el examen de ascenso, lo que no siempre sucede, de ahí que haya maestros que alcancen el último grado ya avanzados de edad y pagando un crédito de vivienda o de libre inversión para darle a sus hijos la calidad de vida que ellos no tuvieron.

La comparación que usted realiza entre colegios públicos y privados es desafortunada, ya que ignora los contextos en los que se ubican dichas instituciones y las características de sus comunidades educativas. La brecha entre los colegios públicos y privados, en términos de calidad educativa, no puede medirse exclusivamente a través de los salarios de los docentes. Los sueldos de los docentes oficiales han sido fruto de una larga lucha, en la cual “ FECODE ha sido fundamental”, como usted mismo reconoce, ya que ha exigido mejores garantías y dignificación laboral ante las decisiones y voluntades políticas de las cuales dependen estos aumentos. No obstante, no es justo sugerir que estos incrementos sean una imposición del sindicato, ni insinuar que haya algo sospechoso en ello, como parece sugerir sesgadamente el título de su columna: “Si suben los salarios de los docentes, ¿por qué no mejora la calidadde la educación?”. La realidad es que el problema de la calidad educativa es estructural y no se reduce a los salarios de los maestros.

Para un análisis más completo, sería importante considerar lo siguiente:

Casi no existen colegios privados en la ruralidad, y los pocos que hay no enfrentan los mismos desafíos que los públicos. En muchas áreas urbanas, los colegios privados no tienen las numerosas sedes rurales que, en el caso de los colegios públicos, pueden llegar hasta 30 o más, lo que implica que sus directivos deben gestionar financieramente estas sedes con un presupuesto que, en algunos casos, no se hace efectivo hasta mediados del año.

En términos de infraestructura básica, los colegios privados difícilmente enfrentan problemas de acceso al agua potable y saneamiento. Además, están ubicados en áreas donde el transporte es más accesible, mientras que hay escuelas públicas a las que solo se puede llegar a pie o a lomo de mula.

En un país predominantemente rural como el nuestro, donde el desarrollo se ha concentrado en las zonas urbanas, muchos colegios públicos fueron fundados por maestros que vivían en las comunidades o que aún residen lejos de sus familias y territorios.

El entorno que rodea a los colegios públicos —y esto es significativo— ha estado marcado por la pobreza y la violencia. Los maestros en estos contextos también han sido víctimas de amenazas y asesinatos. Un ejemplo es el caso de Héctor Abad Gómez, asesinado en ADIDA mientras se celebraban los funerales de Luis Felipe Vélez, también asesinado. ADIDA, la filial de FECODE en Antioquia, nació en un estado de conmoción, y defender los derechos humanos en Colombia sigue teniendo un costo muy alto.

A diferencia de los colegios privados, en los colegios públicos los niños van no sólo a estudiar, sino también a alimentarse y a escapar temporalmente de la miseria y violencia de su entorno. Es en los colegios públicos donde encontramos a la población étnica del país: Afrodescendientes e indígenas, así como a niños vulnerables, huérfanos, o bajo la tutela del ICBF. También acuden niños con discapacidades físicas y cognitivas, como ceguera, sordera o síndrome de Down y problemas de aprendizaje. En la escuela pública, todos estos niños encuentran un espacio, algo que no siempre es posible en las escuelas privadas debido a los estrictos y excluyentes filtros de admisión para sus matrículas.

Si bien es cierto que algunas víctimas del conflicto armado, el desplazamiento forzado, la violencia intrafamiliar o el abuso sexual también asisten a colegios privados, su presencia es mucho menor. Podríamos decir que son como fantasmas: están, pero no se ven tan fácilmente. Aunque a los colegios privados asiste población de estrato 2 y 3 en su mayoría, eso no equipara en nada al tipo de instituciones. Del 0 al 2 en los estratos hay mucha hambre y sufrimiento de por medio. Fuera de eso, el rango en el estrato 2 también puede ser rico en desigualdades. Por ejemplo, en una vereda de estrato 2 vive el propietario de la finca, el carro y el ganado, al mismo tiempo que el mayordomo y su familia, sin finca, sin carro y con la casa prestada. La diferencia en las condiciones de vida marca también a qué tipo de colegio asisten los hijos de uno y otro.

El analfabetismo persiste en la ruralidad, especialmente entre los padres de familia y otros parientes de los estudiantes de colegios públicos.

En los colegios privados se destaca el compromiso de las familias, que asumen con responsabilidad el pago de la matrícula y la educación de sus hijos. En contraste, en los colegios públicos muchos acudientes simplemente dejan a sus hijos en la escuela, esperandoque esta se haga cargo de todo. Pocas veces asisten a las reuniones escolares, ya sea porque sus empleadores no les permiten ausentarse del trabajo o porque su trabajo informal se lo impide. Esto nos lleva a preguntarnos sobre el nivel de educación y el tipo de empleo de los padres en ambos tipos de instituciones. En los colegios privados, el trabajo informal y el analfabetismo no son la constante.

En los colegios privados, los docentes pueden desear tener un sindicato o gremio que los defienda. Sin embargo, en muchos casos callan los abusos laborales para no perder su empleo, y desahogan sus frustraciones en un bar con sus colegas. La sobrecarga de tareas, las largas jornadas y las extenuantes reuniones podrían ser parte de lo que algunos consideran “formación” e “innovación” en los colegios privados en términos pedagógicos y curriculares,
una afirmación que planteo como pregunta abierta, sin restar mérito a su labor.

Finalmente, al examinar la diversidad cultural y socioeconómica entre colegios públicos y privados, surge la duda: ¿son las pruebas Saber una medida justa para compararlos? Además, ¿no es precisamente esta complejidad de contextos, junto con el desfinanciamiento, la deserción y el hacinamiento, un factor que contribuye al alto índice de enfermedades
mentales en el gremio docente, uno de los más afectados por estas condiciones?

En fin, estimado Julián de Zubiría, al analizar las razones por las cuales no mejora la calidad de la educación, es fundamental tener en cuenta los problemas estructurales de justicia social que afectan a los colegios públicos. Un claro ejemplo de esta realidad es el testimonio de una alumna en un colegio de Valdivia, Antioquia, quien, al ser cuestionada por su profesor de religión sobre la esperanza, respondió: “¿Para qué esperanza, profe, si tenemos hambre?”.

En las complejas reflexiones que merece la educación pública, resulta crucial evitar la idea de que la privatización, ya sea mediante modelos mixtos o bonos, representa la solución definitiva. En cambio, dichas reflexiones deberían enfocarse en mejorar y fortalecer el carácter público de la educación. Además, es necesario que estos análisis trasciendan la cuestión salarial de los docentes. De lo contrario, podríamos formular una pregunta inversa al título de su columna: si la calidad educativa de los colegios privados es tan superior, ¿cómo se explica entonces la precariedad laboral de muchos de sus docentes?

Muchas gracias y atento saludo.

Julián C. Ospina Saldarriaga

Docente de Filosofía – Girardota-Antioquia

23 de septiembre de 2024.

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SITUACIÓN DE DETERIORO DE LA INFRAESTRUCTURA DE LA I.E.R. LOS ÁNGELES DEL MUNICIPIO DE ANGELÓPOLIS.​

SITUACIÓN DE DETERIORO DE LA INFRAESTRUCTURA DE LA I.E.R. LOS ÁNGELES DEL MUNICIPIO DE ANGELÓPOLIS.

En la I.E.R Los Ángeles, en el corregimiento La Estación del municipio Angelópolis, Antioquia, desde hace varios años los niños, jóvenes y adultos corren riesgo en la institución, ya que la estructura de la edificación está cada día más agrietada y el peligro es eminente. Varias entidades, tales como la alcaldía del municipio, el DAGRAN y personal de la gobernación han visitado la institución para analizar esta problemática, tomando fotos y elaborando reportes por escrito, sin plantear soluciones para la comunidad.

Debido a esta situación, y a raíz del agravamiento y evidentes daños en la estructura del edificio, algunas madres de familia tomaron la vocería y realizaron un paro el día 4 de Julio, en el cual cerraron las puertas de la institución a manera de protesta pacífica, lo cual logró atraer la atención de diferentes entidades, realizando una reunión con la comunidad, el alcalde, la secretaria de educación, el secretario de infraestructura de Angelópolis y el funcionario de permanencia educativa de la gobernación, en la cual se les expusieron sus preocupaciones y quedaron comprometidos a realizar una nueva visita del DAGRAN y plante una solución definitiva para el 5 de agosto de 2024.

Como resultado de esta visita del DAGRAN se prohibió la realización de actividades académicas en la institución, debido al alto riesgo de colapso de la estructura.

En el corregimiento (la Estación) no hay una infraestructura que pueda adecuarse para dictar las clases. Por lo que, durante el último mes, los docentes y estudiantes han trabajado de forma muy incómoda, ya que se están dictando clases en diferentes espaciosdel corregimiento: los docentes de primaria tienen adecuados algunos espacios en viviendas cercanas para dictar las clases, los docentes de Bachillerato están dictando clases en la placa deportiva del corregimiento (cubierta), donde deben intentar dictar clase en medio del bullicio causado por los estudiantes en las diferentes clases (Los seis Grupos de Sexto a Once en el mismo espacio, sin divisiones), el ruido de las volquetas y vehículos que pasan por la carretera, etc. Adicionalmente, los estudiantes no tienen escritorios y se quejan continuamente de cansancio y dolor de espalda. Además, el docente que necesita un tablero debe trasladarlo con la ayuda de algunos estudiantes desde la casa de la rectora de la institución, donde se improvisó una sala de profesores.

Como consecuencia de lo anterior, tenemos una situación antipedagógica, la cual ocasiona estrés, tanto en estudiantes como en docentes, hasta el punto de que algunos estudiantes están considerando retirarse de la institución y no volver a estudiar.

Esta anormalidad en el desarrollo de las actividades académicas ha dado lugar a eventos que difícilmente ocurrirían en un lugar apropiado para dictar clases. El pasado 13 de agosto, por ejemplo, una estudiante que sufre de problemas en la columna sufrió una caída en las escalas del coliseo, lo que ocasionó una incapacidad de 5 días. El 14 de agosto una docente fue golpeada por un balón en la cabeza, mientras dictaba clases lo que repercutió en un día de incapacidad.

La situación ahora se torna critica, ya que la solución parcial planteada es transportar diariamente los estudiantes hasta la IE Pascual Correa Flórez en el corregimiento de Minas (Amagá). Sin embargo, aún no se adjudica la licitación de dicho transporte y no han informado para cuándo estará listo. Este traslado de estudiantes se realizará diariamente hasta tener un dictamen de parte del DRAGRAN, dando las indicaciones sobre el uso de la infraestructura que podría funcionar provisionalmente, mientras definen la reubicación de la institución.

Para la reubicación y construcción de la institución es necesario conseguir un terreno, y realizar un estudio de suelos, para poder definir si es posible reconstruir la institución.

Betty Josefina Betancourt

Presidenta de la subdirectiva de Angelópolis

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BATALLA DE BOYACÁ – 7 DE AGOSTO

Contexto Histórico

A principios del siglo XIX, los países de América Latina empezaron a cuestionar el dominio colonial, buscado en la mayoría de los casos la independencia de las potencias europeas. En el caso de Colombia (entonces parte del Virreinato del Nuevo Reino de Granada), el sentimiento independentista tuvo sus raíces en las ideas de la Ilustración y las influencias de la Revolución Americana y la Revolución Francesa.

La guerra de independencia colombiana comenzó formalmente en 1810, aunque se extendió por años con varias campañas, derrotas y éxitos. Para 1816, la situación de los patriotas era crítica, y después de una serie de derrotas, las fuerzas independentistas se dispersaron.

La Campaña Libertadora

A partir de 1818, el criollo Simón Bolívar, conocido como El Libertador, tomó el mando de las fuerzas patriotas. Con un plan audaz, Bolívar reunió un ejército, que contaba con alrededor de 2,400 hombres, con la intención de atacar al ejército español, que, bajo el mando del general José María Barreiro, contaba con aproximadamente 2,100 soldados.

La Batalla

La Batalla de Boyacá se libró en el Puente de Boyacá, un lugar estratégico que conectaba a las provincias del norte de Colombia. El 7 de agosto de 1819, las tropas patriotas, en un movimiento sorpresa, atacaron al ejército español. A lo largo del enfrentamiento, que duró aproximadamente tres horas, las tropas de Bolívar demostraron gran valentía y estrategia, logrando superar la resistencia española.

Resultados

La victoria en Boyacá fue aplastante para los realistas. Las fuerzas patriotas capturaron a una parte significativa del ejército español, incluyendo a su comandante, el general Barreiro, lo que significó un cambio radical en la guerra de independencia. Esta victoria aseguró el control patriota sobre el altiplano cundiboyacense y abrió el camino para la liberación de otras regiones de Colombia.

A raíz de esta batalla, un año después se proclamó la Gran Colombia, una república que abarcaba territorios que hoy corresponden a Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá.

 Conmemoración

El 7 de agosto es declarado como el Día de la Batalla de Boyacá y se celebra con desfiles, ceremonias y eventos culturales en todo el país. Es un recordatorio del sacrificio y la lucha de quienes buscaron un futuro en libertad. Además, se realizan diferentes actividades educativas para honrar el legado de los patriotas.

La Batalla de Boyacá no es únicamente un acontecimiento militar; ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo de identidad y resistencia para los colombianos. Este evento histórico invita a las nuevas generaciones a reflexionar sobre la importancia de la libertad y la soberanía. En este sentido, la Asociación de Institutores de Antioquia destaca varias connotaciones significativas:

  1. Símbolo de lucha y resistencia: La Batalla de Boyacá representa la lucha por la libertad y la justicia, valores que resuenan profundamente dentro del contexto del sindicalismo educativo. Los educadores, como defensores de los derechos a la educación y de los estudiantes, encuentran en esta conmemoración una fuente de inspiración para seguir luchando por una educación de calidad y equitativa.
  2. Justicia social: El sindicato de educadores promueve la mejora de las condiciones laborales, salariales y pedagógicas de los docentes. La Batalla de Boyacá se erige como un emblema de la lucha por la justicia y la equidad, principios que también sustentan las demandas del movimiento sindical.
  3. Consolidación de la identidad nacional: Esta fecha fomenta el sentido de identidad nacional y pertenencia, elementos cruciales en el ámbito educativo. Los educadores desempeñan un papel fundamental en la formación de ciudadanos conscientes de su historia y de sus derechos, y la Batalla de Boyacá se convierte en un referente pedagógico para la promoción de valores cívicos.
  4. Movilización y unidad: Las conmemoraciones de la Batalla de Boyacá suelen convocar a la unidad y la movilización de diversos sectores sociales, incluidos los educadores. Este proceso permite fortalecer la organización y visibilizar sus peticiones y luchas.

La Batalla de Boyacá no solo ofrece una oportunidad para recordar la historia, sino que también actúa como un motor para la lucha actual por la justicia social y la equidad en la educación.

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