DERECHOS LABORALES DE LOS DOCENTES PROVISIONALES

El pasado 7 de noviembre de 2024, se celebró en el Congreso de la República la primera audiencia pública de una serie de encuentros para analizar el proyecto de ley Docentes Provisionales con Derechos promovido por la senadora del Pacto Histórico Sandra Jaimes, el cual busca otorgar un reconocimiento formal y garantías laborales a los docentes provisionales y aquellos que se encuentran en condiciones de estabilidad laboral reforzada. Esta iniciativa, que consta de 34 artículos, se encuentra en tránsito por la Comisión Séptima y propone cambios significativos en la Ley 909 de 2004, la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994), el Decreto 1278 de 2002 y el Decreto 1075.

En la mencionada audiencia asistieron, además, el abogado Sergio Manzano quien ha venido orientando a los docentes provisionales en el proceso de petición y gestión de la estabilidad laboral reforzada, también conocida como reten social, para quienes requieren especial protección (enfermedades catastróficas, padre o madre cabeza de hogar, pre-pensionado, fuero sindical). Por su parte, el abogado enfatizó en que el proyecto no autoriza nombramientos sin concurso, sino que busca fortalecer procesos de selección justos.

La presencia del director técnico del Viceministerio de Educación, Ilich León Ortiz, fue clave, también, para abordar temas tan importantes como la prórroga para los docentes que se encuentran en vacantes temporales y con estabilidad laboral reforzada.

Sobre este tema el 8 de noviembre, un día después de la audiencia, en mesa de trabajo con el Ministerio de Educación nacional y las delegaciones y representantes de los docentes provisionales como: La unidad Nacional de Docentes Provisionales de Colombia y Docentes Provisionales de Colombia (DOPROCOL), se adelantaron diferentes acuerdos, donde uno de los más importantes es la ampliación del plazo para la utilización de la lista de docentes con estabilidad laboral reforzada durante el año 2025.

Por tal motivo se espera que, una vez superado el periodo de prueba de los docentes titulares, y teniendo en cuenta el orden de provisión, en caso de no contar con lista de elegibles para la provisión del cargo, las ETC den continuidad a la vinculación de los docentes provisionales y cambiar la denominación de la vacante de temporal a definitiva.

Asimismo, las modificaciones que se estén realizando al sistema maestro, plataforma que permite a los docentes la postulación a las diferentes plazas ofertadas en vacancia temporal o definitiva, favorezca a los docentes desvinculados por cuenta del anterior concurso de méritos, por medio de un proceso de selección en el cual los años de experiencia en el sector de la educación pública tengan mayor peso porcentual en la escala de valoración.  

Juliet Franco Acevedo

Docente Provisional

CARTA A JULIÁN DE ZUBIRÍA EN RESPUESTA A SU COLUMNA DEL 17 DE SEPTIEMBRE DE 2024

Estimado Julián de Zubiría:

He leído con atención su columna del 17 de septiembre de 2024, y sus ideas me han suscitado algunas reflexiones que me permito compartir públicamente, con el ánimo de enriquecer el diálogo desde la diferencia de perspectivas.

Concedamos que los niveles de lectura, escritura y argumentación entre estudiantes yprofesores son preocupantemente bajos, tal como ocurre en la sociedad colombiana en general. No es un secreto que existe una mafia en el mercado de títulos, donde los diplomas se compran y venden por motivos económicos, más que por auténticos intereses investigativos. Tampoco es necesario ir muy lejos para notar la distancia entre la universidad y la escuela, y cómo algunos docentes universitarios, altamente calificados, miran con desdén a la escuela e incluso a los estudiantes de pregrado, prefiriendo asesorar tesis o dedicarse a publicaciones indexadas en lugar de enseñar.

Sería valioso que dedicara algunas investigaciones o artículos a criticar también a las universidades, tanto públicas como privadas. En estas últimas, por ejemplo, en ocasiones se aprueba el examen de admisión con el respaldo de una chequera o el poder adquisitivo, más que por mérito académico. Además, para evaluar los niveles de lectura y escritura y su impacto en la calidad educativa, no se puede ignorar el rol fundamental de las bibliotecas públicas y escolares, que han sido relegadas al abandono debido a la falta de prioridad en la inversión social por parte del Estado.

Otro acierto en su columna es la importancia que otorga a la reflexión pedagógica, y la preocupación por la ausencia de una reflexión continua, pertinente y crítica, como la que se dio en su momento en el Congreso Pedagógico y el Movimiento Pedagógico. Es verdad que, al interior del sindicato, también hay mediocridad y acomodamiento, pero como movimiento gremial nos corresponde asumir una postura autocrítica y abierta para impulsar mejoras en aspectos como el liderazgo directivo y el trabajo en equipo al que se refiere.

A pesar de sus falencias, FECODE y sus filiales no merecen ser estigmatizados, ni se debe desconocer el papel vital que han jugado históricamente en el sector educativo. El movimiento sindical, además, ha sido víctima colectiva del conflicto armado, tal como lo reconoció la Comisión de la Verdad. No se debe estigmatizar ni responsabilizar completamente al sindicato por la baja calidad de la educación. En este sentido, usted comete un craso error al afirmar que “el sindicato ha impedido la llegada de profesionales” a los colegios oficiales. En realidad, hay muchos profesionales de calidad en las escuelas públicas, y usted, que ha trabajado con el Ministerio de Educación, sabe que el sindicato no decide sobre la contratación de docentes; es el Estado, a través de la Comisión Nacional del Servicio Civil y otras entidades, quien se encarga de esos procesos.

Otra ligereza en su argumentación es la afirmación de que un docente con maestría gana 9 millones y 12 con doctorado, sin mencionar que para alcanzar esos salarios se requiere haber superado tres o cuatro concursos de ascenso. Y, por supuesto, estudiar, ya sea por cuenta propia o porque se accede a tortuosos y dispendiosos procesos de beca sin descarga laboral que cubren solo el 70 u 80%. No es tan fácil como decirlo o escucharlo.

También para un docente podría resultar escandaloso saber que dos horas de conferencia suya cuestan poco más de 17 millones de pesos. Los docentes con doctorados no llegan, creo, a ser un 10%. Y los concursos de ascenso que, por ley deberían hacerse anualmente, se demoran cuatro ocinco años para convocarse. De suerte que llegar a 9 millones puede demorar 12 o 15 años bajo el supuesto de que se apruebe el examen de ascenso, lo que no siempre sucede, de ahí que haya maestros que alcancen el último grado ya avanzados de edad y pagando un crédito de vivienda o de libre inversión para darle a sus hijos la calidad de vida que ellos no tuvieron.

La comparación que usted realiza entre colegios públicos y privados es desafortunada, ya que ignora los contextos en los que se ubican dichas instituciones y las características de sus comunidades educativas. La brecha entre los colegios públicos y privados, en términos de calidad educativa, no puede medirse exclusivamente a través de los salarios de los docentes. Los sueldos de los docentes oficiales han sido fruto de una larga lucha, en la cual “ FECODE ha sido fundamental”, como usted mismo reconoce, ya que ha exigido mejores garantías y dignificación laboral ante las decisiones y voluntades políticas de las cuales dependen estos aumentos. No obstante, no es justo sugerir que estos incrementos sean una imposición del sindicato, ni insinuar que haya algo sospechoso en ello, como parece sugerir sesgadamente el título de su columna: “Si suben los salarios de los docentes, ¿por qué no mejora la calidadde la educación?”. La realidad es que el problema de la calidad educativa es estructural y no se reduce a los salarios de los maestros.

Para un análisis más completo, sería importante considerar lo siguiente:

Casi no existen colegios privados en la ruralidad, y los pocos que hay no enfrentan los mismos desafíos que los públicos. En muchas áreas urbanas, los colegios privados no tienen las numerosas sedes rurales que, en el caso de los colegios públicos, pueden llegar hasta 30 o más, lo que implica que sus directivos deben gestionar financieramente estas sedes con un presupuesto que, en algunos casos, no se hace efectivo hasta mediados del año.

En términos de infraestructura básica, los colegios privados difícilmente enfrentan problemas de acceso al agua potable y saneamiento. Además, están ubicados en áreas donde el transporte es más accesible, mientras que hay escuelas públicas a las que solo se puede llegar a pie o a lomo de mula.

En un país predominantemente rural como el nuestro, donde el desarrollo se ha concentrado en las zonas urbanas, muchos colegios públicos fueron fundados por maestros que vivían en las comunidades o que aún residen lejos de sus familias y territorios.

El entorno que rodea a los colegios públicos —y esto es significativo— ha estado marcado por la pobreza y la violencia. Los maestros en estos contextos también han sido víctimas de amenazas y asesinatos. Un ejemplo es el caso de Héctor Abad Gómez, asesinado en ADIDA mientras se celebraban los funerales de Luis Felipe Vélez, también asesinado. ADIDA, la filial de FECODE en Antioquia, nació en un estado de conmoción, y defender los derechos humanos en Colombia sigue teniendo un costo muy alto.

A diferencia de los colegios privados, en los colegios públicos los niños van no sólo a estudiar, sino también a alimentarse y a escapar temporalmente de la miseria y violencia de su entorno. Es en los colegios públicos donde encontramos a la población étnica del país: Afrodescendientes e indígenas, así como a niños vulnerables, huérfanos, o bajo la tutela del ICBF. También acuden niños con discapacidades físicas y cognitivas, como ceguera, sordera o síndrome de Down y problemas de aprendizaje. En la escuela pública, todos estos niños encuentran un espacio, algo que no siempre es posible en las escuelas privadas debido a los estrictos y excluyentes filtros de admisión para sus matrículas.

Si bien es cierto que algunas víctimas del conflicto armado, el desplazamiento forzado, la violencia intrafamiliar o el abuso sexual también asisten a colegios privados, su presencia es mucho menor. Podríamos decir que son como fantasmas: están, pero no se ven tan fácilmente. Aunque a los colegios privados asiste población de estrato 2 y 3 en su mayoría, eso no equipara en nada al tipo de instituciones. Del 0 al 2 en los estratos hay mucha hambre y sufrimiento de por medio. Fuera de eso, el rango en el estrato 2 también puede ser rico en desigualdades. Por ejemplo, en una vereda de estrato 2 vive el propietario de la finca, el carro y el ganado, al mismo tiempo que el mayordomo y su familia, sin finca, sin carro y con la casa prestada. La diferencia en las condiciones de vida marca también a qué tipo de colegio asisten los hijos de uno y otro.

El analfabetismo persiste en la ruralidad, especialmente entre los padres de familia y otros parientes de los estudiantes de colegios públicos.

En los colegios privados se destaca el compromiso de las familias, que asumen con responsabilidad el pago de la matrícula y la educación de sus hijos. En contraste, en los colegios públicos muchos acudientes simplemente dejan a sus hijos en la escuela, esperandoque esta se haga cargo de todo. Pocas veces asisten a las reuniones escolares, ya sea porque sus empleadores no les permiten ausentarse del trabajo o porque su trabajo informal se lo impide. Esto nos lleva a preguntarnos sobre el nivel de educación y el tipo de empleo de los padres en ambos tipos de instituciones. En los colegios privados, el trabajo informal y el analfabetismo no son la constante.

En los colegios privados, los docentes pueden desear tener un sindicato o gremio que los defienda. Sin embargo, en muchos casos callan los abusos laborales para no perder su empleo, y desahogan sus frustraciones en un bar con sus colegas. La sobrecarga de tareas, las largas jornadas y las extenuantes reuniones podrían ser parte de lo que algunos consideran “formación” e “innovación” en los colegios privados en términos pedagógicos y curriculares,
una afirmación que planteo como pregunta abierta, sin restar mérito a su labor.

Finalmente, al examinar la diversidad cultural y socioeconómica entre colegios públicos y privados, surge la duda: ¿son las pruebas Saber una medida justa para compararlos? Además, ¿no es precisamente esta complejidad de contextos, junto con el desfinanciamiento, la deserción y el hacinamiento, un factor que contribuye al alto índice de enfermedades
mentales en el gremio docente, uno de los más afectados por estas condiciones?

En fin, estimado Julián de Zubiría, al analizar las razones por las cuales no mejora la calidad de la educación, es fundamental tener en cuenta los problemas estructurales de justicia social que afectan a los colegios públicos. Un claro ejemplo de esta realidad es el testimonio de una alumna en un colegio de Valdivia, Antioquia, quien, al ser cuestionada por su profesor de religión sobre la esperanza, respondió: “¿Para qué esperanza, profe, si tenemos hambre?”.

En las complejas reflexiones que merece la educación pública, resulta crucial evitar la idea de que la privatización, ya sea mediante modelos mixtos o bonos, representa la solución definitiva. En cambio, dichas reflexiones deberían enfocarse en mejorar y fortalecer el carácter público de la educación. Además, es necesario que estos análisis trasciendan la cuestión salarial de los docentes. De lo contrario, podríamos formular una pregunta inversa al título de su columna: si la calidad educativa de los colegios privados es tan superior, ¿cómo se explica entonces la precariedad laboral de muchos de sus docentes?

Muchas gracias y atento saludo.

Julián C. Ospina Saldarriaga

Docente de Filosofía – Girardota-Antioquia

23 de septiembre de 2024.

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SITUACIÓN DE DETERIORO DE LA INFRAESTRUCTURA DE LA I.E.R. LOS ÁNGELES DEL MUNICIPIO DE ANGELÓPOLIS.​

SITUACIÓN DE DETERIORO DE LA INFRAESTRUCTURA DE LA I.E.R. LOS ÁNGELES DEL MUNICIPIO DE ANGELÓPOLIS.

En la I.E.R Los Ángeles, en el corregimiento La Estación del municipio Angelópolis, Antioquia, desde hace varios años los niños, jóvenes y adultos corren riesgo en la institución, ya que la estructura de la edificación está cada día más agrietada y el peligro es eminente. Varias entidades, tales como la alcaldía del municipio, el DAGRAN y personal de la gobernación han visitado la institución para analizar esta problemática, tomando fotos y elaborando reportes por escrito, sin plantear soluciones para la comunidad.

Debido a esta situación, y a raíz del agravamiento y evidentes daños en la estructura del edificio, algunas madres de familia tomaron la vocería y realizaron un paro el día 4 de Julio, en el cual cerraron las puertas de la institución a manera de protesta pacífica, lo cual logró atraer la atención de diferentes entidades, realizando una reunión con la comunidad, el alcalde, la secretaria de educación, el secretario de infraestructura de Angelópolis y el funcionario de permanencia educativa de la gobernación, en la cual se les expusieron sus preocupaciones y quedaron comprometidos a realizar una nueva visita del DAGRAN y plante una solución definitiva para el 5 de agosto de 2024.

Como resultado de esta visita del DAGRAN se prohibió la realización de actividades académicas en la institución, debido al alto riesgo de colapso de la estructura.

En el corregimiento (la Estación) no hay una infraestructura que pueda adecuarse para dictar las clases. Por lo que, durante el último mes, los docentes y estudiantes han trabajado de forma muy incómoda, ya que se están dictando clases en diferentes espaciosdel corregimiento: los docentes de primaria tienen adecuados algunos espacios en viviendas cercanas para dictar las clases, los docentes de Bachillerato están dictando clases en la placa deportiva del corregimiento (cubierta), donde deben intentar dictar clase en medio del bullicio causado por los estudiantes en las diferentes clases (Los seis Grupos de Sexto a Once en el mismo espacio, sin divisiones), el ruido de las volquetas y vehículos que pasan por la carretera, etc. Adicionalmente, los estudiantes no tienen escritorios y se quejan continuamente de cansancio y dolor de espalda. Además, el docente que necesita un tablero debe trasladarlo con la ayuda de algunos estudiantes desde la casa de la rectora de la institución, donde se improvisó una sala de profesores.

Como consecuencia de lo anterior, tenemos una situación antipedagógica, la cual ocasiona estrés, tanto en estudiantes como en docentes, hasta el punto de que algunos estudiantes están considerando retirarse de la institución y no volver a estudiar.

Esta anormalidad en el desarrollo de las actividades académicas ha dado lugar a eventos que difícilmente ocurrirían en un lugar apropiado para dictar clases. El pasado 13 de agosto, por ejemplo, una estudiante que sufre de problemas en la columna sufrió una caída en las escalas del coliseo, lo que ocasionó una incapacidad de 5 días. El 14 de agosto una docente fue golpeada por un balón en la cabeza, mientras dictaba clases lo que repercutió en un día de incapacidad.

La situación ahora se torna critica, ya que la solución parcial planteada es transportar diariamente los estudiantes hasta la IE Pascual Correa Flórez en el corregimiento de Minas (Amagá). Sin embargo, aún no se adjudica la licitación de dicho transporte y no han informado para cuándo estará listo. Este traslado de estudiantes se realizará diariamente hasta tener un dictamen de parte del DRAGRAN, dando las indicaciones sobre el uso de la infraestructura que podría funcionar provisionalmente, mientras definen la reubicación de la institución.

Para la reubicación y construcción de la institución es necesario conseguir un terreno, y realizar un estudio de suelos, para poder definir si es posible reconstruir la institución.

Betty Josefina Betancourt

Presidenta de la subdirectiva de Angelópolis

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CRISIS ALIMENTARIA EN LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA EL DIAMANTE DE ROBLEDO​

CRISIS ALIMENTARIA EN LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA EL DIAMANTE DE ROBLEDO

La Institución Educativa El Diamante de Robledo de la ciudad de Medellín, enfrenta una alarmante crisis alimentaria que afecta a más de 1,000 estudiantes. La falta de una alimentación adecuada y nutritiva ha llevado a la comunidad educativa a expresar su preocupación ante la desnutrición y el hambre que se ciernen sobre los menores.

Desde hace semanas, los alumnos se ven obligados a conformarse con porciones industrializadas, debido a que no se ha podido proporcionar alimentación en el sitio. Según explican tanto docentes como directivos, las dificultades en la infraestructura del restaurante escolar son la principal causa de esta problemática. “Siempre falta algo para que podamos servir el almuerzo a nuestros estudiantes, ya sea una pared nueva o la reconstrucción de la cocina, esto ha generado que los estudiantes tengan problemas de alimentación, desnutrición y hambre”, señala Ligia Alzate, rectora de la institución.

La situación se vuelve aún más crítica al considerar que, hasta la fecha, no ha llegado el Programa de Alimentación Escolar (PAE) a la institución, dejando a los estudiantes sin acceso a una alimentación adecuada. Esta realidad es inaceptable para la comunidad educativa, que ve cómo los jóvenes se ven privados de lo que debería ser un derecho fundamental: recibir una alimentación digna y nutritiva durante su jornada escolar.

La voz de los educadores resuena con urgencia, evidenciando la necesidad imperante de que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto y se comprometan a resolver los problemas estructurales que persisten en el colegio. Con un horizonte incierto para la atención alimentaria, la comunidad educativa de El Diamante de Robledo espera respuestas rápidas y efectivas que garanticen el bienestar de sus estudiantes y su derecho a una educación integral.

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OBRAS INCONCLUSAS AFECTAN A ESTUDIANTES Y DOCENTES DE MEDELLÍN​

OBRAS INCONCLUSAS AFECTAN A ESTUDIANTES Y DOCENTES DE MEDELLÍN

Un total de aproximadamente 480 estudiantes de la institución educativa Fe y Alegría El Limonar en Medellín se han visto afectados por las obras inconclusas que se iniciaron el año pasado. Hasta la fecha, las obras no han finalizado, lo que ha afectado tanto las clases como los espacios destinados a actividades deportivas. Además, las unidades sanitarias fueron demolidas, obligando a los estudiantes a utilizar baños alternativos.

En febrero de este año, se desmontaron la cubierta de la biblioteca, las oficinas de psicología, la unidad de atención integral, el aula 9 y la sala de sistemas Medellín Digital, y aún no han sido reemplazadas adecuadamente. La instalación de un invernadero en lugar de la cubierta ha generado preocupación debido a su fragilidad y susceptibilidad a daños, lo que podría provocar más problemas de humedad.

 

Una madre de familia expresó su preocupación por la calidad de las obras y el impacto negativo en la salud de los estudiantes debido al polvo generado por la construcción. Esta situación ha llevado a la pérdida de clases y a la necesidad de buscar alternativas para mantener la calidad educativa.

“Estoy realmente preocupada por la situación en la que se encuentran las obras en el colegio de mi hijo. Desde el año pasado han estado inconclusas y eso ha afectado gravemente el desarrollo de las clases y las actividades deportivas. Espero que las autoridades tomen cartas en el asunto y agilicen la entrega de las obras para que nuestros hijos puedan seguir recibiendo una educación de calidad en un ambiente adecuado, porque actualmente debido al polvo pasan enfermos”. Zulma Zuluaga, madre de familia.

Por otro lado, los docentes también han manifestado su inquietud por el retraso en la finalización de las obras, lo que afecta directamente el desarrollo de las clases y la calidad de la educación impartida. La falta de acceso a instalaciones adecuadas como la biblioteca y la sala de sistemas ha obligado a buscar estrategias alternativas para garantizar la continuidad de la educación.

“Como docente, me preocupa que las obras en el colegio todavía no estén terminadas. Esto afecta directamente el desarrollo de las clases y la calidad de la educación que podemos brindar a los estudiantes. Yo he tenido que buscar estrategias y devolverme al tiempo de antes que era escribir en cuadernos y no utilizar computadores, porque no tenemos cómo hacer. Además, el polvo generado por la construcción afecta la salud de los alumnos y dificulta su concentración en clase. Espero que las autoridades competentes tomen medidas para acelerar el proceso de construcción y garantizar que los alumnos puedan estudiar en un ambiente seguro y adecuado”. Diana Marcela Carvajal, docente de media técnica de la Institución Educativa Fe y Alegría El Limonar

A pesar de que se ha establecido como fecha límite el 16 de agosto para la entrega de las obras, la incertidumbre persiste y los estudiantes se sienten desanimados ante la situación actual.

“Es frustrante ver cómo las obras en nuestro colegio todavía no han sido completadas. Esto ha afectado nuestras clases, nuestras actividades deportivas y el acceso a instalaciones como la biblioteca y la sala de sistemas. Además, el polvo y la suciedad generados por la construcción hacen que sea difícil estar en el colegio sin enfermarse”. Valeri Penagos, Contralora estudiantil.

Es imprescindible que las autoridades pertinentes tomen acciones para agilizar la construcción y asegurar que los estudiantes, profesores y demás personas presentes en el colegio puedan contar con un entorno seguro y adecuado.

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EL MAGISTERIO COMO ACTOR EN LA DISPUTA POR LA HEGEMONÍA CULTURAL EN COLOMBIA

El Paro Nacional Permanente, que desarrolló Fecode y sus filiales en todo el territorio colombiano, a propósito del debate parlamentario del proyecto de Ley Estatutaria de Educación, demostró la inmensa capacidad de movilización de la Federación y evidenció, nuevamente, que en Colombia se vive una tenaz disputa por la hegemonía cultural, como elemento central en la lucha por el poder y por la primacía de cuál idea de sociedad prevalecerá en los próximos años.

Son claras las acciones sistemáticas de la derecha y los sectores que han ostentado el poder en Colombia por imponer su concepción de sociedad, mantener el statu quo y evitar cualquier cambio en beneficio del pueblo.

A continuación, presento algunas reflexiones sobre cuál es el papel que juega el magisterio en dicha disputa y cómo es necesario que, cada vez con mayores niveles de conciencia, se entienda nuestro accionar, individual y colectivo, como parte de la misma y que, por ende, es imperativo que actuemos en consecuencia en cada nivel y espacio que nos corresponda.

Lo primero es recordar que la hegemonía cultural es un concepto central en la teoría de Antonio Gramsci, que se refiere al dominio de una clase social sobre otras, no solo a través del control económico y político, sino también mediante la influencia ideológica y cultural.

En este orden de ideas, la inculcación ideológica de los sectores dominantes sobre el grueso de la población colombiana se ha desarrollado por diferentes métodos e instituciones (los medios de comunicación tradicionales, por ejemplo). No obstante, nunca han logrado la total hegemonía, pues al mismo tiempo perviven sectores en resistencia y narrativas alternativas, por lo que podemos aún hablar de disputa por la hegemonía cultural, lo que en un país como el nuestro no es poca cosa.

La inculcación ideológica busca moldear las percepciones y comportamientos de las personas para que acepten y legitimen el orden social existente, sin cuestionarlo críticamente.

A partir de los conceptos de Hegemonía Cultural e Inculcación Ideológica, no es difícil evidenciar que los sectores que históricamente han detentado el poder en Colombia han actuado sistemáticamente para imponer su perspectiva ideológica y cultural al conjunto de la sociedad, llegando incluso a darse casos en que personas y sectores enteros ven como propios los intereses de sus victimarios.

En este contexto, el magisterio colombiano, organizado en Fecode y sus filiales, emerge como un actor fundamental en esta disputa desde la perspectiva de la resistencia, no solo por su probada capacidad de movilización, sino por la producción académica, pedagógica y cultural del gremio, que se expresa al interior de los sindicatos filiales de Fecode, los colectivos, grupos de interés, parches, círculos y un enorme crisol de procesos orgánicos e informales que fluyen por todo el territorio colombiano.

Todos estos procesos, que incluso sin ser monolíticos y existiendo, al interior del propio gremio, individuos y sectores del lado de los explotadores y enemigos del pueblo, han logrado, gracias al papel estructurador de la Federación y sus filiales, enfrentar a las fuerzas más retardatarias de Colombia, en ocasiones con costos enormes.

Los docentes, a través de su capacidad de movilización y acción en el sistema educativo, desempeñamos un papel crucial en la formación de una conciencia crítica y en la promoción de valores que desafían las narrativas dominantes, contribuyendo a la construcción de una nueva perspectiva que busca transformar la sociedad.

El magisterio se constituye, en el marco de la disputa por la hegemonía cultural que vive Colombia, primero en actor en resistencia y, a partir de ella, en potencial productor de narrativas contrahegemónicas y transformadoras, que entran a competir con los procesos de inculcación ideológica que desarrollan quienes históricamente han detentado el poder.

Retomando a Gramsci, quien, en su conceptualización de los intelectuales orgánicos, afirmó que “todos los hombres son intelectuales, pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales”, podemos señalar que los maestros somos intelectuales y que, en tanto avanzamos en niveles de conciencia y compromiso sobre nuestro papel en la disputa por la hegemonía cultural, podemos cumplir la función de intelectuales en la sociedad, pero ojo, no la función de cualquier intelectual o de intelectuales al servicio del statu quo, sino la función de intelectuales al servicio del pueblo.

En el marco de lo señalado sobre la disputa por la hegemonía cultural y los procesos de inculcación ideológica y la consecuente resistencia, quiero resaltar la importancia del maestro, no solo como transmisor de conocimientos, sino como agente activo en la formación de la conciencia crítica y en la articulación de una visión alternativa de sociedad, siendo esta última la tarea fundamental que, con plena conciencia, debemos desarrollar los maestros que le apostamos a una transformación de la sociedad colombiana en pro de las inmensa mayoría del pueblo colombiano.

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